«No podemos poner una limitación para que la gente no baje de los barcos»

Por María Jesús Almendáriz

La llegada del crucero más grande del mundo a Palma este sábado ha involucrado también al Govern balear al tener que pronunciarse sobre la concentración que han convocado los conservacionistas, ecologistas y activistas integrados en la Assemblea 23-S.

Tras el Consell de Govern, la portavoz Pilar Costa, no se ha decantado ni por los activistas ni por los cruceristas, pero ha dejado claro que: «No podemos poner una limitación para que la gente no baje de los barcos».

«Si bien es cierto, ha añadido, que en colaboración con otros organismos e instituciones intentamos escalonar la estancia de los visitantes para que no haya aglomeraciones en Palma».

En cuanto a la concentración convocada, Costa ha repetido lo que siempre se suele decir en estos casos: «Máximo respeto a las protestas y que la gente puede expresar sus opiniones», aunque no ha valorado el impacto que puede tener este acto de «turismofobia» entre la comunidad internacional y en los mercados turísticos que eligen Balears para sus vacaciones.

A la concentración del puerto de Palma convocada por Assemblea 2-S con uno de sus lemas estrella: «Fins aquí hem arribat, aturem la massificació turística«, se han sumado los activistas catalanes, según la información difundida por los ecologistas del GOB, ya que el Symphony antes de llegar a la capital balear recala este sábado en Barcelona.

Según la organización ecologista de Mallorca «Barcelona y Palma se unen en la primera protesta conjunta contra la industria de cruceros». Y añade que «este mega-crucero traerá más contaminación y miles de cruceristas que se sumarán a la masificación turística que ya sufren las dos ciudades».

El Symphony of the seas tiene 360 metros de eslora y es como uno de los pueblos de Mallorca de 9.000 habitantes, aunque surcando las aguas del Mediterráneo.

 

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