Cursach abandona la prisión de Palma tras pagar la fianza de un millón euros

El empresario Bartolomé Cursach ha salido esta noche de la cárcel de Palma sobre las 21.20 horas, después de permanecer 13 meses en prisión preventiva por la investigación de presunta corrupción que lleva su nombre.
Cursach era el único investigado en este caso que seguía en prisión provisional, dictada el 3 de marzo del año pasado por el juez de Instrucción número 12 de Palma, Manuel Penalva, instructor de la causa hasta que fue recusado el mes pasado, por la investigación de una trama de funcionarios y policías presuntamente corruptos que beneficiaban sus negocios.

La Audiencia Provincial de Palma ha acordado este miércoles mantener la prisión provisional para el empresario del ocio nocturno pero ha fijado una fianza de 1 millón de euros para que pudiera salir de la cárcel.

La sección primera del tribunal provincial ha estimado parcialmente el recurso de apelación presentado por la defensa de Cursach contra el auto por el que ingresó en la cárcel y ha mantenido la prisión provisional pero eludible bajo fianza de 1 millón, a consignar en metálico o bien mediante aval bancario y le ha retirado el pasaporte.

Además el tribunal ha completado la medida de fianza con la obligación de que el empresario señale el domicilio donde debe ser hallado y avise si cambia en algún momento, y además le prohíbe salir de Mallorca salvo autorización judicial expresa y previa, y fija que se presente ante la secretaría del juzgado todos los lunes y comparezca tantas veces como sea llamado.

El juez ordenó la prisión provisional de Cursach, confirmada posteriormente por la Audiencia, para evitar la reiteración delictiva, proteger las pruebas y por riesgo de fuga.

Este miércoles la Audiencia ha señalado que no considera el encarcelamiento provisional “estrictamente necesario” en el actual momento procesal porque “el tiempo ya transcurrido en prisión preventiva mitiga los riesgos que aún se mantienen”.

Según el tribunal, el peligro para los testigos se ha atenuado porque ha habido condenas por estos hechos y el riesgo de reiteración delictiva se ha reducido por la propia investigación judicial y por la presión mediática del caso.

En cuanto al riesgo de fuga, según las juezas se mantiene por la eventual pena a la que pudiera ser condenado Cursach y por su elevada capacidad económica, pero aparece atenuado por los 13 meses encarcelado, por sus vínculos familiares y empresariales sólidos en Mallorca, por su edad (72 años) y el embargo de sus cuentas bancarias e inmuebles.

El tribunal afirma que no cabe acordar la libertad incondicional de Cursach porque, “aunque atenuado”, todavía existe “razonable riesgo de que pueda sustraerse a la acción de la Justicia” ya que el arraigo del empresario en España “no ofrece por sí solo suficientes garantías”.

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