La Plaza de Toros de Palma: Quién la ha visto, quién la ve

Inaugurada el 21 de julio de 1929, la Plaza de Toros forma parte del patrimonio histórico de la ciudad de Palma. Conocida popularmente como Coliseo Balear, por su arena han toreado los grandes maestros nacionales: Luis Miguel Dominguín, Santiago Martín “El Viti”, Manuel Benítez “El Cordobés”, Palomo Linares, Diego Puerta, Antoñete, Paquirri y Paco Camino, entre muchos otros. Además, durante su época de mayor esplendor, se celebraron en horario nocturno combates de lucha libre con gran afluencia de público y espectáculos cómico-taurino (bombero torero) con mucha aceptación y asistencia de público infantil.

El recinto, que consta de 11.620 asientos en las gradas además de 4 palcos (norte, sur, este y oeste), mide 44,5 metros de diámetro. Unas dimensiones que, ante la falta de programación taurina, ha acogido desde un torneo de tenis ATP que se disputó entre 1999 y 2002 y una eliminatoria de Copa Davis en 2004 hasta la grabación del programa de televisión “Wetten, dass…?”, una versión teutona del popular “¿Qué apostamos” que se emite en Alemania, Austria y Suiza, pasando por espectáculos de freestyle de motos. 

A pesar de su denominación, uno de los usos menos frecuentes de la plaza es el de la tauromaquia. En las últimas décadas, un sinfín de artistas nacionales e internacionales de primer nivel han actuado en el coliseo. Simply Red, Joe Cocker, Scorpions, Mike Olfield, Julio Iglesias, B.B. King, Dire Straits, Mecano, Abba, Mónica Naranjo, Alejandro Sanz, Estopa, Amaral, Miguel Bosé o el deejay Carl Cox, fueron algunos de ellos.

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Sin embargo, las dificultades para estacionar vehículos y los problemas de volumen con los vecinos, sin olvidar unas grietas que no son inmunes al paso del tiempo, han provocado que su agenda sea cada vez más reducida. De hecho, los únicos conciertos que tienen anunciados para este estío son los de Bad Bunny y Pablo Alborán, el  25 de julio y el 3 de agosto, respectivamente. De esta manera, los operarios se afanan por habilitar el espacio con varias obras de mantenimiento como el cambio de la barrera del público.

Mientras, cerca de allí, el recinto de Son Fusteret ofrece cada fin de semana algún evento al que acuden multitud de personas. Desde festivales de música electrónica o de reggaeton hasta actuaciones de los artistas más demandados, el recinto palia las deficiencias de su obsoleto competidor.

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