El mallorquín Lluis Ladaria ya tiene el birrete de cardenal

El mallorquín Lluis Ladaria se ha convertido a sus 74 años en el quinto cardenal mallorquín de la historia. Ha sido todo un acontecimiento muy seguido en su pueblo, Manacor, y en la Iglesia mallorquina todavía aún más. Y no es para menos si tenemos en cuenta que el Papa Francisco le ha impuesto el birrete y el anillo cardenalicio, en una ceremonia en la basílica de San Pedro. Unos 50 mallorquines se han desplazado hasta el Vaticano.

El manacorí Ladaria ocupa uno de los cargos más importantes en la Curia y tiene derecho a voto en un eventual cónclave.

En representación del Govern balear se ha desplazado a Roma la consellera de Hisenda, Catalina Cladera, que vestida de negro, como manda el protocolo, ha posado sonriente con Ladaria y otros representantes de la Iglesia.

Catalina Cladera y Lluis Ladaria 1

Con este nombramiento, el colegio cardenalicio pasa a estar formado por 125 purpurados con derecho a voto en un eventual cónclave, porque el cardenal Angelo Amato, de la Congregación para las Causas de los Santos, cumple en junio 80 años.

Luis ladaria 3El Papa ha superado así el límite de 120 cardenales electores impuesto por Pablo VI, algo que otros papas también hicieron.

5 cardenales mallorquines

A Ladaria le preceden como cardenales mallorquines Antonio Despuig (1745-1813), Jaume Pou (1497-1563), Antoni Cerdà (1390-1459) y Nicolau Rosell (1314-1362).

El papa en la homilía recordó a los nuevos cardenales que “la máxima condecoración” y la “mayor promoción” que pueden obtener es “servir a Cristo en el pueblo fiel de Dios, en el hambriento, en el olvidado, en el encarcelado,en el enfermo, en el tóxico-dependiente, en el abandonado”.

Les instó a que nunca miren a los “a los demás por encima del hombro” y que solo es “lícito mirar a una persona desde arriba hacia abajo, cuando la ayudamos a levantarse”.

Tras la homilía, el papa leyó la fórmula de creación de los nuevos purpurados y siguió después la profesión de Fe y el juramento de los cardenales leída en nombre de todos el patriarca caldeo, Louis Raphaël I Sako.

El birrete rojo, el anillo y el beso de la paz

De rodillas ante el papa, recibieron el birrete que el papa les recordó que es “rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal, y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana”.

Luis Ladaria 2

Y el anillo “signo de esa dignidad, de solicitud pastoral y de más sólida unión con la Sede del Apóstol San Pedro”.

El papa intercambió después el beso de la paz con los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio y les asignó una diaconía, una parroquia romana, con la que están vinculados al clero de Roma.

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