La Justicia dicta que el expresidente Lula da Silva siga en prisión

El expresidente brasileño, Lula da Silva, va a seguir en prisión por un tiempo. Así lo ha decidido el presidente del Tribunal Federal, Carlos Eduardo Thompson Flores.

La decisión de Flores llega, después de que un juez del Tribunal Regional Federal de la 4ª Región, Rogerio Fraveto, dictara una orden de excarcelación. Dicha orden ha sido revocada este fin de semana por el juez instructor del caso de corrupción ‘Lava Jato’, João Pedro Gebran Neto.

El juez instructor afirma que no existen causas que justifiquen liberar al expresidente brasileño. Además, se reivindica como “juez natural para este proceso”. O, lo que es lo mismo, como la máxima autoridad para decidir en este caso.

Por su parte, Favreto argumenta que “no hay subordinación a otro colega que no pertenezca a una instancia judicial superior”. Por eso, pide “respeto a la convivencia armoniosa de las discrepancias de interpretación y el fundamento de las decisiones”. Pues, ha subrayado, “no estamos en un régimen político ni judicial de excepción”.

Además, Favreto ha sugerido que Sergio Moro, el juez federal que condenó a Lula, debería ser investigado por el Consejo Nacional de Justicia. Según ha dicho por una “posible falta funcional”.

El Partido de los Trabajadores (PT) anuncia movilizaciones

La presidenta nacional del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, ha culpado a la Policía Federal de demorar la liberación de Lula. Según Hoffmann su actitud se debe a que “tienen miedo de que Lula salga y gane las elecciones”. “Lula va a ganar, ellos no tienen liderazgo ni político ni popular. Lula es el liderazgo de este país”, ha aseverado Hoffmann, según ha recogido la cadena Telesur.

Hoffman también ha llamado al pueblo brasileño a salir a las calles y ha anunciado que el partido tendrá una reunión y que iniciará una gran movilización.

En riesgo su participación en las elecciones de octubre

El exdirigente sindical ha agotado prácticamente la segunda instancia. De hecho, solo le queda acudir a los altos tribunales –el Supremo y el Constitucional–. Para así revertir la condena. Una vez firme, la sentencia impedirá que pueda competir en las elecciones presidenciales del 7 y 28 de octubre.

Hasta entonces, Lula podrá intentar inscribirse y, en caso de que no se lo permitan, podrá acudir al Tribunal Electoral para que decida. Si consiguiera el estatus de candidato, el proceso judicial seguiría su curso. Y, si finalmente la Justicia da la razón a Moro, los votos que haya recibido serán anulados.

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