¿Por qué se cae a pedazos la Cartuja de Valldemossa?

Muralla

Llegan a Más Que Confidencial airadas críticas de quienes piensan que “los políticos que se han empeñado tanto en vender el patrimonio artístico y cultural de la otra Mallorca alejada de la llegada masiva de turistas de sol y playa, que se han olvidado que la Cartuja, lugar histórico reconocido, este sí, internacionalmente, se está cayendo a pedazos”.

Es una de las quejas literales que han transmitido a MQC los que han visto a pié de Cartuja que las grietas ya son más que una preocupación, como ha denunciado también recientemente ARCA, la Associació per a la Revitalització dels Centres Antics, que habla de graves daños estructurales, debido a las filtraciones ocasionadas por su sistema hidraúlico.

Esta problemática se ha agravado por una ocupación inconsciente del monasterio, que ha llegado al límite durante las últimas décadas.

Recuerdan desde ARCA que poco después de la desamortización de 1835, una vez se marcharon los monjes, se inició la división del conjunto que comportó la multiplicación de propietarios, la habilitación de viviendas y la transformación de los edificios.

Corredor (Foto ARCA
Corredor (Foto ARCA

Entonces se preveía el mantenimiento de elementos comunes. Pero la subdivisión continuó hasta la situación actual, dominada por la falta de cuidado de las infraestructuras y los espacios compartidos.

Esto se refleja hoy en los movimientos estructurales de los corredores, al claustro de los arrayanes (murteres) que se derrumba o en la muralla, que se ha empezado a derribar por la zona de las celdas del siglo XVII.

Una gran grieta muy visible en el corredor
Una gran grieta muy visible en el corredor (Foto: ARCA)

También las humedades y el tráfico de los visitantes han afectado la iglesia, mostrando una radiografía muy preocupante del BIC (Bien de Interés Cultural).

“Pensamos que en el contexto actual no se ha de incidir en planes de marketing o en proyectos museográficos, porque las necesidades son otras, mucho más urgentes”, sugieren desde ARCA.

“El 21 de julio de 2014, firmamos y dirigimos a la Comisión Insular de Patrimoni Histórico del Consell de Mallorca una petición redactada conjuntamente por Concepció Bauçà de Mirabò y ARCA, parece ser que admitida como necesaria por el Ajuntament de Valldemossa, donde pedíamos una protección efectiva del BIC de la Cartuja de Valldemossa”, recuerdan.

“A partir de una completa visión del bien que partía de una tesis doctoral, aportábamos gran cantidad de información sobre la evolución y la situación actual del conjunto, con el fin de aclarar todo lo referente a su complejidad y enmarcar mejor su valor patrimonial. Cuatro años después y a pesar de las gestiones hechas por unos y otros, no hemos recibido todavía respuesta a esa petició”, subrayan desde la Asociación conservacionista del patrimonio mallorquín.

Cartuja de Valldemossa 3
Corredor, otro ángulo en el que se ven las deficiencias de conservación (Foto: ARCA)

Consecuentemente y ante la grave situación, afirman desde ARCA que urge la intervención decidida del Consell de Mallorca “con el compromiso claro de toda la comunidad de propietarios (incluida la Diócesis y el Ajuntament de Valldemossa), frente a cualquier interés particular”.

También piden la implicación del Govern balear. “Por ejemplo, la conselleria de Cultura organiza conciertos en el espacio sin preocuparse de ellos, de su estado de seguridad y de la conservación real”, critican. 

Por eso creen que por la peculiaridad del BIC de que se trata, el Ejecutivo autonómico se debe implicar, incluso, tal vez con dinero público del impuesto turístico.

Nota a pié de página: La humedad y las grietas de la Cartuja de Valldemossa retrotraen al lector al ácido y crítico ‘Un hiver à Majorque’ (Un invierno en Mallorca) que escribió George Sand, amante de Frédéric Chopin, en el que describe su estancia en la Cartuja y cómo era la sociedad mallorquina del siglo XIX.

Una de las estancias del músico y la escritora (Foto: Museo Chopin y George Sand)
Una de las estancias del músico y la escritora (Foto: Museo Chopin y George Sand)

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