Turismofobia: “Venimos a ver, a visitar lugares, no a invadir”

Los visitantes extranjeros y españoles, en general, no están de acuerdo con este ‘odio al turista’ que están haciendo visible asociaciones como ‘Ciutat per qui l’habita” o por los cachorros independentistas de Arran. Creen que es un tanto hipócrita odiar a quien te deja el dinero, esperan que nadie salga herido, en el supuesto de que se radicalicen las protestas, y dejan claro que no vienen a invadir a nadie, sólo a ver y visitar las Islas.

Son algunas de las opiniones que mallorcaconfidencial.com ha recogido a pié de calle entre los visitantes ingleses, alemanes, de Ucrania, noruegos, argentinos y españoles. Es la segunda parte de esta encuesta callejera que antes hicimos a los palmesanos y mallorquines. 

No venimos a invadir

Es una muestra del universo de turistas que recalan en Mallorca y que, si bien pueden entender que los locales se quejen de lo agobiante que pueden resultar algunos días del verano, el hecho es que a lo mejor las teclas que deberían tocar los de Arran y los de Ciutat per qui l’habita son otras.

Turistas en los alrededores de la catedral de Palma (Foto: Aina Jover)
Turistas en los alrededores de la catedral de Palma (Foto: Aina Jover)

Por ejemplo hoteleros, turoperadores, las grandes empresas del alquiler turístico y así hasta un largo etcétera, sin olvidarnos de los políticos: ¿Qué hacen? y ¿Qué proponen, que no sea más de lo mismo cada año?.

Porque como dicen los turistas argentinos, Susana y Fernando, a los que preguntamos: “Pensamos que Mallorca vive en parte del turismo. Venimos a ver y ha recorrer, no ha invadir”, apunta Susana.

Un grupo de visitantes, ajenos a la turismofobia, en las inmediaciones de la Almudaina de Palma (Foto:Aina Jover)
Turistas en las inmediaciones de la Almudaina de Palma (Foto:Aina Jover)

“Nosotros venimos de Argentina para tratar de conocer España y Mallorca es de España. Creo que los habitantes de aquí tendrían que estar contentos que uno venga a visitar su lugar de origen”, añade Fernando.

Si viven del turismo y se quejan es un hipócrita ¿no?

Casi en la misma línea se han pronunciado dos jóvenes españoles que han decidido conocer Mallorca. “Yo creo que el turismo aquí es algo necesario, ya sea en Mallorca, como en todo el resto de España” y añaden: “Lo que sí se pretende es que los turistas sean más respetuosos” tanto con las zonas naturales como con el patrimonio artístico.

Sin embargo también son críticos con la doble vara de medir de quienes propugnan la turismofobia en una tierra que fundamentalmente vive de este sector.

“A mí me hace mucha gracia la gente que se queja sobre todo de los turistas, porque viven de ello. Creo que es un poco hipócrita, pero bueno…”., sentencia uno de ellos.

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Espero que los activistas no hagan daño a nadie

Es el temor que manifiesta otra turista a quien hemos preguntado. Es una visitante extranjera que si bien puede entender las quejas de los palmesanos y mallorquines por todo lo que conlleva la llegada masiva de turistas: subida de precios, negocios desorbitados y sueldos basura, “espero que no hagan daño a nadie”.

Los alemanes lo tienen también bastante claro, ya que son una colonia muy numerosa en Mallorca, aunque en este caso la opinión no es de uno de los visitantes del ballermann 6 (balneario número 6) de la Playa de Palma, donde su diversión favorita es el desenfreno total con jarras y jarras de cerveza a cualquier hora del día, provocando más de un altercado y muchas molestias a los vecinos de la zona que están hartos de soportar cada verano además de espectáculos de muy mal gusto, el ruido y la inseguridad ciudadana que este tipo de turismo acarrea.

Thomas es otro perfil de turista que aboga por buscar una solución e intentar, sugiere, que “los hoteles no tengan el ‘todo incluido’.

A este ciudadano alemán tampoco le gustan los cruceros cargados de visitantes que colapsan Palma.

Los más benévolos: “No siento la turismofobia”

Es el caso de Valentina, una ucraniana que está encantada con Mallorca, con Barcelona y con España en general y no siente la turismofobia en ningún lugar. Ella está feliz.

“Veo que la gente es cercana, abierta, te ayudan y te dicen ¡Hola!”, afirma Valentina, que ve en este saludo una bienvenida, y no el ‘odio’ que propugna la turismofobia. Esto le lleva a asegurar con total convencimiento que ni en España, ni en Mallorca existe esa manía a todo lo que significa turismo.

Los hay también, como el caso de otro visitante, que piensan que la opinión de los activistas en contra del turismo masivo, forma parte de la idiosincrasia de cada país, por lo que lo respeta totalmente. Se lo toma como una “forma de aprendizaje de otras culturas, afirma”.

 

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