César Moquete, el monitor agredido: “Yo he tenido pesadillas con este señor”

César Moquete es un dominicano que lleva en Mallorca cuatro años y en España más de diez. Que ha estado viviendo en Extremadura, en Mérida, y en Madrid y nunca había tenido problemas con su orientación sexual. “En mi país tampoco. Vengo de un ambiente más artístico, del mundo del espectáculo, mentes más abiertas. Por suerte no existe discriminación”, asegura este coreógrafo, bailarín y profesor de zumba que ha saltado a las primeras páginas de la actualidad balear por la agresión homófoba en el ámbito laboral que ha sufrido esta misma semana en el gimnasio Fitt Sport Maioris de Llucmajor. El propietario le agredió con un puñetazo, según consta en la denuncia ante la Guardia Civil, por negarse a firmar un finiquito que en su opinión contenía ciertas dudas legales con las que no estaba de acuerdo.

Pero esta acción no es más que la culminación de una historia de 4 meses llena de descalificaciones y ‘malos modos’, en los que la palabra ‘maricón’, ‘maricona’ o la ‘diva’ eran habituales en boca del denunciado cuando se refería al monitor. César hubiera preferido no saltar a la actualidad, pero no le ha quedado más remedio por temor a lo que “este señor pueda hacer”. “Salir de mi casa con el teléfono en modo cámara nunca me había pasado y ahora lo tengo que hacer”, dice totalmente afectado por una situación que le impide dormir y que quiere que termine para continuar con su vida normal. 

Expresiones como: “Otro maricón, a ver si al final pongo una casa de putas y maricones y así triunfo”, dan una idea del perfil del empresario, ahora denunciado, por César Moquete, que amparado y apoyado por Ben Amics, la Asociación en defensa de Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales de Baleares, decidió visibilizar y sacar a la luz pública lo que le había pasado.

El puñetazo de su jefe, ¿es la constatación de cuatro meses de acoso por tu orientación sexual?

Antes de dejar el trabajo, después de comunicarle que renunciaba, fui al médico de cabecera pensando que tenía un ataque de asma o algo parecido, pero la doctora que me atendió me diagnosticó ‘ansiedad’ y fue ella la que tras escucharme buscó en Google el nombre de Ben Amics. Así que sí, mi situación en el trabajo era muy complicada, yo no estaba tranquilo por los comentarios que este señor hacía a mis espaldas y a mis compañeros sobre mi orientación sexual.

El monitor agredido por su orientación sexual con la denuncia que presentó en la Guardia Civil (Foto: María Jesús Almendáriz)
El monitor agredido por su orientación sexual con la denuncia que presentó en la Guardia Civil (Foto:María Jesús Almendáriz)

¿Pero fue así desde el principio?

Bueno en la entrevista de trabajo lo encontré seco y me pareció un poco extraño, pero después pensé que cada uno tiene su carácter.

¿Y cuando empieza a hablar de tu orientación sexual?

Ha sido como una fijación en mí por lo que soy, porque a lo mejor no soy tan sumiso como otros. Si hay algo que no le gustaba, se refería a mí como maricón. A mí me dio a entender que me aceptó por el beneficio que yo le podría dar como empresario.

Cuando se enteró de que yo era gay, en una ocasión me dijo que “Yo era el único maricón que le caía bien porque le daba dinero”, por el aporte de socios que hacía.

¿Te sorprendió?

Bueno, es que yo esto lo llevo como que no soy rubio y como que hay aire para respirar, con total normalidad, así que en un principio lo dejé pasar.

Pero empezaron los chistes y las burlas, ¿no?

Ese ha sido el problema. Ha habido muchos ataques, chistes, burlas… Había veces que estaba en una reunión de trabajo y por lo que fuera tenía que salir momentáneamente, dejaba a mis compañeros hablando y cuando volvía me encontraba con un silencio sepulcral. Después me decían que el propietario del gimnasio se había referido a mí como la ‘maricona’ o la ‘diva’.

cesar moquete-MallorcaConfidencial¿Y por qué decía: ‘Ahí viene el monosílabo’? 

Porque me negaba a hacer trabajos con los que no estaba de acuerdo. Una vez tiraron un muro en el gimnasio y me dijo que si podía venir por la noche para trasladar los escombros a un descampado. Yo le dije que no.

En otra ocasión hubo un problema en la guardería del propio gimnasio que cerró y había un padre que al parecer estaba molesto y el propietario me pidió que fuera a testificar. Y yo le dije que no.

O sea, que cuando veías que algo no estaba claro decías No

No quería problemas y me limitaba a hacer el trabajo por el que me contrató, que era el de ‘clases dirigidas’, cardiovascular, zumba, soporte musical …

La última vez que habló conmigo (antes del episodio del puñetazo y el finiquito) le transmití que mis compañeros me trasladaban los insultos con los que se dirigía a mis espaldas y él me dijo que no, pero que si lo había dicho había sido en otro contexto.

¿Tienes claro que has sido víctima, además de la agresión de una discriminación por ser homosexual?

En este mundo en el que yo me muevo del es muy pequeño, nos conocemos todos y todo se sabe. Y una de las personas que entrevistó para el puesto que yo había dejado me dijo que sin venir al caso hizo comentarios despectivos sobre mi persona.

En esta búsqueda de mi sustituto ha deslizado comentario por escrito del tipo: “Otro maricón. Haber si al final pongo una casa de putas y maricones y así triunfo”.

César Moquete-monitor agredido-MallorcaConfidencial

¿Te duele recordar lo que sucedió el lunes 10 de septiembre?

Pues sí, porque el me citó por Whatsapp y yo no sospeché nada. Todo normal. Me presento en el gimnasio y cuando me da los papeles del finiquito yo le comunico que no estoy de acuerdo. Hago amago de irme, pero me vuelvo cargado de valor y le digo que me tiene que pagar. Entonces me suelta un NO y seguidamente me da un puñetazo.

Claro yo me quedé estupefacto y salí a recepción alzando la voz denunciando que me había pegado. El me dijo que saliese del gimnasio, y yo le dije que no iba a salir. Llamé a la Policía y esperé dentro.

Después sucedió lo que ya se ha hecho público. Primero vino la Policía Nacional que me aconsejó que fuera al médico para que me hiciera un parte médico, el mismo consejo que me dio después la Guardia Civil de Llucmajor, donde presenté la denuncia.

Me has dicho que has hecho pública esta situación para “defenderte y cuidarte”. Explícame esto

Sí, sí. He hecho esto público por defenderme y cuidarme. Lo único que puedo hacer es hacerlo público para que él se calme.

Él me ha dicho a mí que va con unos y con otros, con políticos, yo no se si puedo dar nombres ….

Allí llegaban muchas citaciones del TAMIB (Tribunal de Arbitraje y Mediación de Baleares), de la Policía.. Yo me hubiera puesto nervioso, pero él me decía, ahora me voy a comer con tal y con tal por esto y por lo otro.

O sea que tienes miedo (En este punto de la conversación César se derrumba y llora) 

Si viene de frente y habla conmigo no, pero… Salir de mi casa con el teléfono en modo  cámara, nunca me había pasado. Lo pienso todavía y no encuentro explicación a esta actitud de él. Yo pienso que estoy haciendo lo correcto, pero lo que realmente quiero es que todo esto acabe ya. Quiero levantarme mañana y buscar trabajo. Quiero invertir el tiempo en las cosas que hacía antes.

César Moquete solo quiere pasar página y volver a su vida normal (Foto: María Jesús Almendáriz)
César Moquete solo quiere pasar página y volver a su vida normal (Foto: María Jesús Almendáriz)

Tienes pensado cambiarte de zona, vivir en otra parte

No lo he pensado. No podría. Estamos, más o menos a 5 minutos andando el uno del otro. Y seguro que nos veremos. Ben Amics me aconseja que si lo veo por ahí que me vaya hacia otro lado, que no de pie a ninguna suposición y a nada que implique malos entendidos.

El caso de César Moquete está ahora en manos de la Guardia Civil, pero ha solicitado la asistencia de un abogado, una primera cita pagada de su propio bolsillo, para dar salida legal a una situación que le impide dormir. César no está solo, su pareja, sus amigos, compañeros de trabajo y alumnas le han mostrado su apoyo. Es lo único positivo que saca de toda esta situación que lo ha apartado de su vida normal, en un barrio normal y en un trabajo que se suponía que era normal, porque como él mismo dice, le encanta su profesión. El problema surgió cuando en su camino se cruzó un empresario, “una persona que yo considero violenta”, asegura, al que ha denunciado por agresión y por discriminación en el ámbito laboral por su orientación sexual.

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