Madre e hijo presentan en Madrid el “hilo” de arte que les une en “Vivarium”

Miquel Barceló y su madre Francisca Artigues en el Jardín Botánico de Madrid en la exposición conjunta
Miquel Barceló y su madre Francisca Artigues en el Jardín Botánico de Madrid en la exposición conjunta

Durante veinte años, Francisca Artigues, madre de Miquel Barceló, ha bordado sobre manteles, edredones, cortinas o servilletas los dibujos del pintor mallorquín, que cobran otra dimensión en la exposición “Vivarium”, donde, desde este sábado, queda expuesto el “hilo” que les une, más allá de lo familiar. El Jardín Botánico de Madrid acoge esta exposición de madre e hijo tan entrañable, sobre todo porque Francisca tiene 92 años y expone en la capital de España junto al consagrado artista internacional que es Barceló.

Se trataba, al mismo tiempo, de mostrar otro “hilo” que les une y que, más allá de lo familiar, representa una pasión común por el arte.

El pintor Miquel Barceló se ríe ante la ocurrencia de su madre sobre su forma de pintar
El pintor Miquel Barceló se ríe ante la ocurrencia de su madre sobre su forma de pintar

“Ni siquiera pensábamos que eran obras de arte”

“Cada uno de estos bordados tenía una función y todos eran para alguien, para una mesa concreta o una cama concreta. Ni siquiera pensamos que eran obras de arte, pero creo que está bien enseñarlos con esta humildad, sin más pretensiones”, ha subrayado Barceló esta mañana durante la presentación de la muestra, que permanecerá en el Jardín Botánico hasta el 6 de enero.

Francisca Artigues en su casa de Felanitx bordando una de las piezas de la exposición (Foto: Youtube)
Francisca Artigues en su casa de Felanitx bordando una de las piezas de la exposición (Foto: Youtube)

“Siempre fue divertido y diferente, pero duro”

Junto a él ha acudido su madre, ilusionada por ver cómo sus horas de trabajo dedicadas a decorar objetos funcionales con punto mallorquín se entienden ahora como un proceso artístico: “Siempre fue divertido y diferente, pero duro”, confiesa.

Así, Artigues (Felanitx, 1926) ha explicado a los medios de comunicación la forma en la que trabajó mano a mano con su hijo: “Él me traía los papeles con dibujos y yo los calcaba con papel transparente. Para mí era como pintar bordando y me realizaba también”, ha apuntado delante de la pieza que da nombre a la exposición, “Vivarium”, y que se entiende como “un contenedor de seres vivos”.

Francisca Artigues dirigiéndose a los periodistas en el Jardín Botánico de Madrid
Francisca Artigues dirigiéndose a los periodistas en el Jardín Botánico de Madrid

“Con este “Vivarium” estuvo tres años bordando y seguíamos añadiendo imágenes. Podría haber sido infinito, ya paramos por agotamiento”, ha añadido en tono bromista el pintor, que ve reflejado en los bordados de su madre todo su universo pictórico, en el que no faltan los animales ni las plantas.

Hace pocos días terminó de bordar una de las 13 piezas que se exponen

La primera tela que Artigues bordó es la de un mantel blanco y azul que se expone sobre una mesa de madera: “Se me ocurrió hacerle un mantel con los colores del mar y los pececitos mediterráneos”, relata la madre del artista, que terminó hace pocos días de bordar una de las trece piezas de gran tamaño que se exponen.

Hacer público algo tan cotidiano y familiar todavía les resulta algo “raro”, revelan, pero a Barceló también le motivó la idea de mostrar una parte de su arte alejada de la “grandilocuencia”, como esos cuadros que están en el taller y que todavía no tienen “estatus”.

Madre e hijo, el hilo de arte que los ha unido en este trabajo durante 20 años
Madre e hijo, el hilo de arte que los ha unido en este trabajo durante 20 años

Madre e hijo en un libro en el que se muestra el trabajo de ambos

Se trataba, al mismo tiempo, de mostrar otro “hilo” que les une y que, más allá de lo familiar, representa una pasión común por el arte.

Coincidiendo con esta exposición se ha editado el libro “Vivarium”, que contiene alrededor de 50 fotografías de Jean Marie de Moral en las que se muestra el trabajo de Artigues y Barceló en su residencia familiar y en el taller del pintor en Mallorca.

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