La España de Alba Torrens, a semifinales donde este sábado espera Australia

Liderado por la mallorquina Alba Torrens, el combinado nacional luchará por el subir al podio

España jugará las semifinales de “su” Mundial tras apear este viernes por la noche a Canadá (68-53) en cuartos de final. La mallorquina Alba Torrens, hoy titular, ha anotado siete puntos. Ahora, este sábado, espera Australia en semifinales. En la otra, EE UU se medirá a Bélgica.  

La selección española de baloncesto femenino se ha clasificado este viernes para las semifinales del Mundial de Tenerife, donde topará con Australia, tras deshacerse de Canadá (53-68) en un partido muy igualado hasta el último cuarto, cuando la anfitriona derrotó a todos los fantasmas que le perseguían y desplegó una defensa espectacular que le catapultó a la siguiente ronda.

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España había llegado a cuartos con más sufrimientos que alegrías, pero a la hora de la verdad explotó todas las cualidades que le han hermanado con la gloria y con un impresionante parcial de 0-19 en el último cuarto se metió en su sexta semifinal consecutiva en un gran torneo.

Queralt Casas (13 puntos, 3 robos, 18 de valoración) y Astou Ndour (16 puntos y 18 de valoración) fueron las arquitectas de un partido que acabó siendo un regalo para a afición española.

Alba abre el partido

Un triple de Alba Torrens para abrir el partido y luego una sequía de cinco minutos sin anotar. España volvía a empezar mal y por cuarto partido consecutivo perdía el primer parcial. Otra vez faltaba fluidez en ataque.

La otra cara de la moneda era Shay Colley, el inesperado as en la manga de Lisa Thomaidis, y autora de 10 puntos en el periodo inicial partiendo desde el banquillo.

Las españolas han hecho historia
Las españolas han hecho historia

Con la base desarbolando a Laia Palau, el equipo norteamericano pronto sumó un parcial de 9-0 y se cobró una peligrosa ventaja (14-6, min.8). Todos los duelos de cuartos de final habían sido muy desequilibrados y España, que tardó ocho minutos en anotar su primera canasta de dos puntos, amenazaba sumarse a la tendencia en el papel de víctima.

Pero llegó la reacción. Con Queralt Casas sacando de punto a la estrella rival Kia Nurse (1/9 tiros al descanso) y las pívots españolas neutralizando a base de garra el poderío físico de Canadá, el equipo de Lucas Mondelo defendió con sus mejores días y pudo hacer un par de veces lo que más le costa: correr.

Un parcial de 4-17 volteaba el marcador (18-23, min.14) antes de que el juego se equilibrara y ambos equipos tuvieran que sudar sangre para sumar cada punto. España llegó al descanso con una ligera renta, pero sobre todo con la sensación de que había solventado una situación grave (27-29).

Diez minutos para la historia

En el tercer cuarto Canadá se soltó con 23 puntos. Casas encendió al Santiago Martín con dos robos seguidos, pero cuando se sentó a quien se le calentó la mano fue a Nurse, que al fin afinó la puntería. Con la jugadora de New York Liberty, Canadá se marcó un parcial de 8-2, todo un mundo en un partido de pocos puntos y amenazó tímidamente con despegarse en el marcador (48-44, min.28).

Ahora, espera Australia
Ahora, espera Australia

A España le faltaban los puntos de Marta Xargay, inesperadamente seca en las eliminatorias tras una gran primera fase, y en ataque volvía a tirar del carro Ndour, acertada incluso desde el triple. Pero la defensa no funcionaba como en la primera parte y quedaba mucho que remar en los últimos diez minutos que acabaron siendo mágicos.

El éxtasis

Llegó la explosión, la perfecta comunión entre un equipo desarrollando la perfección defensiva y un público entregado a su equipo, todo bajo la batuta de Casas, la heroína inesperada y la artífice de un parcial de 0-19 que colocó a España en la senda de las semifinales (50-66, min.39). La anfitriona se merecía un momento así de glorioso después de todas las penurias pasadas tanto en el Mundial como en la preparación previa.

Con la joven Nurse (22 años) taponada, Canadá no encontró vías hacia la canasta, solo un mar de piernas y brazos donde su ataque se enredaba una y otra vez. Solo anotó una canasta en juego y fue a falta de ocho segundos, cuando España ya celebraba la victoria. Las jugadoras hacían un corro saltando y el cuerpo técnico otro. La afición gritaba eufórica. España lo volvía a hacer. Las medallas, de nuevo a un paso.

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