Eberhard Grosske: Otro histórico de la izquierda balear que se da de baja

El exlíder de Izquierda Unida, Eberhard Grosske, deja la formación a la que reprocha el rumbo que ha tomado en su alianza con Podemos
El exlíder de Izquierda Unida, Eberhard Grosske, deja la formación a la que reprocha el rumbo que ha tomado en su alianza con Podemos

“Milito en Izquierda Unida desde hace 34 años,  le he dedicado muchísimas horas y  muchos esfuerzos pero, aún así, es mucho más lo que ella me ha dado a mí. Me  ha  abierto la puerta a muchas experiencias, ha confiado en mí para formar parte de la dirección de IU y de EUIB y  también me ha permitido trabajar en diferentes instituciones de Baleares (a veces en el gobierno y a veces en en la oposición). Lo más importante, sin embargo, es que me ha permitido conocer a muchísimas personas capaces, honestas y valientes”. Así encabeza su adios a IU el histórico dirigente de izquierdas en Baleares, Eberhard Grosske.

Grosske se marcha siendo muy crítico con su formación en la alianza que ha establecido con Podemos. Pero también poniendo los puntos sobre las íes en todo lo que ha acontecido sobre el procés en Cataluña en los diferentes post que ha colgado en sus redes sociales, en las que es muy activo.

Grosske: Lo más honesto es darme de baja

“A pesar de todo ello, ha llegado un momento en el que pienso que lo más honesto por mi parte es darme de baja en IU y, al mismo tiempo, dejar constancia en este escrito de las razones que me han llevado a tomar esta esta difícil decisión”, subraya el que fuera conseller de Trabajo en el primer gobierno de Antich.

Grosske esgrime tres razones, y sitúa como la primera “la consecuencia de una discrepancia política de fondo que manifesté por primera en un artículo titulado ‘Unidos Podemos va camino del fracaso aunque no lo parezca’ y fechado en noviembre de 2016″, puntualiza.

Pérdida de contacto con la realidad

Es otra de las críticas que hace el exlider de izquierdas, y lo argumenta afirmando que “la línea política implementada por la actual dirección adolece de un vicio mayor: la pérdida de contacto con la realidad, el desprecio por un concepto tan esencial como la correlación de fuerzas (medir con objetividad tu propia fuerza y la de tus adversarios) y, en definitiva, la falta de una estrategia y una táctica útiles para avanzar”.

¿Qué está haciendo IU? 

Según Grosske su ya exformación “ha radicalizado el discurso, ha trazado fronteras con enemigos internos  tanto muertos (Carrillo) como vivos (Llamazares); ha trazado fronteras con el PSOE  en tanto que lo considera parte del “bloque monárquico y antidemocrático del 155” y del “régimen del 78” (una manera fina de expresar el famoso PSOE-PP la misma mierda es) y, a diferencia de Podemos,  se sitúa como “oposición”  al actual gobierno de Pedro Sánchez (no como parte de una mayoría parlamentaria)”.

El modelo podemita, en cuestión

Está claro que Grosske no comulga con la manera de hacer de IU y para ello critica que se haya copiado el modelo podemita: “equiparación de militantes y simpatizantes, elaboración de las propuestas desde arriba y legitimación de las propuestas a través de consultas telemáticas en las que los de arriba deciden lo que se somete a referéndum, el contenido de la pregunta (cuestión delicada que se presta a todo tipo de manipulaciones) y el momento en que la consulta debe celebrarse”.

Lo que Grosske llama “La democracia del clic”

“La resultante de esta “democracia del clic” está más que probada en Podemos y en la propia Izquierda Unida: escasísima participación (incluso para algo tan poco costoso como apretar un botón del ordenador) y  resultado favorable para la dirección por parte de los pocos que votan”, afirma en su carta de motivos por los que se va.

¿Y ahora qué voy a hacer?, se pregunta Grosske

“Lo que más me gustaría hacer, sin duda, es descubrir que todo lo que acabo de exponer no es cierto y, por tanto, tener que intentar volver a IU contrito y humillado”, afirma.

“Si tal cosa no sucede, lo que me parece bastante probable,  seguiré activo y posicionándome en política porque la política no es, como mucha gente cree, el esgrima partidista con el que nos castigan la mayoría de los partidos y de los medios de comunicación. La política, básicamente,  son las pensiones, la salud, el trabajo, la educación, el medio ambiente, la tolerancia, la seguridad y, a la postre, algo que incide poderosamente en la felicidad de todos nosotros”.

Deja la puerta abierta ¿a otro partido?

Eberhard Grosske que forma parte de la historia parlamentaria de Baleares y que fue crucial en poner sentido común más de una vez en aquel inexperto primer pacto de progreso de Baleares, con cierto sarcasmo dice que deja la puerta abierta a cualquier fuerza política de izquierdas e independiente que entre otras cosas, “haga política para la gente y no para el propio partido y, lógicamente, que funcione internamente de acuerdo con los principios de la democracia, la participación y el debate colectivo”.

Sentido del humor no le falta al exlider de izquierdas que se despide con un: “Amén”

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