Vigilantes de seguridad se defienden: «El asesino de Sacri es un caso aislado»

El lunes 26 de noviembre compañeros de la seguridad privada de los juzgados de Vía Alemania que habían coincidido con Rafael Pantoja no daban crédito a que en esta ocasión el que se iba a bajar esposado del coche policial era el presunto asesino de Sacramento Roca, la mujer con la que había vivido durante un año y a quien alguno de ellos conocían porque habían coincidido con ambos y con sus hijos en una ocasión en su tiempo libre.

Con el caso ocupando todas las portadas de los medios de comunicación y el hecho de que pertenezca al sector de la seguridad privada les preocupa, aunque se defienden argumentando que entre los asesinos por violencia de género, hay de todos los sectores.

Les preocupa, sin embargo que aumente la supuesta ‘mala fama’ de la seguridad privada 

«Nosotros somos unos mandados y hacemos cumplir lo que manda la normativa», argumentan algunos de los vigilantes de la seguridad, que culpan al estigma que supone que mucha gente los vea como ‘porteros de discoteca’, con la «mala fama» que ello implica.

Consecuentemente el asesinato de Sacramento Roca a manos de un vigilante de seguridad aumenta la negativa percepción que «socialmente tendría el sector», pero esperan que como todo la intensidad del caso baje y que al final todo se circunscriba exclusivamente a un caso judicial por presunto delito de asesinato de violencia de género.

«Era el que pedía los teléfonos de los abogados del caso Urdangarin y apuntaba sus nombres en una lista»

La pregunta recurrente en los juzgados de Palma a los vigilantes de seguridad es si conocían a Rafael Pantoja. Algunos de ellos han coincidido en el trabajo y otros en cursos específicos del sector.

Lo recuerdan, por ejemplo, de cuando en el caso Urdangarin estuvo trabajando pidiendo los teléfonos a los abogados y apuntando su nombre.

Urdangarin en la bautizada cuesta del mismo nombre, en los juzgados de Vía Alemania (Archivo)
Urdangarin en la bautizada cuesta del mismo nombre, en los juzgados de Vía Alemania (Archivo)

«Era tranquilo, normal», aseguran 

En el trabajo «era una persona normal, tranquila», afirman, pero también es cierto que hacía tiempo que no coincidían con él. Cuando estuvo aquí sustituyendo a alguien o reforzando algún operativo como el caso Noos no hubo problemas ni con su carácter ni con su comportamiento.

¿Se le fue la cabeza?

Prefieren no contestar porque «estamos hablando de alguien que coge un cuchillo y que se presenta en el puesto de trabajo de su expareja y le acuchilla varias veces». No dan crédito.

Rafael Pantoja es conducido por agentes de la Policía Nacional al interior de los juzgados (Foto: María Jesús Almendáriz)
Rafael Pantoja es conducido por agentes de la Policía Nacional al interior de los juzgados (Foto: María Jesús Almendáriz)

¿Cómo pasa una persona de controlar la entrada de los juzgados a entrar esposado y acusado de haber asesinado a su expareja?

Las caras de sus excompañeros lo decían todo cuando lo vieron bajar del coche policial, vestido con un mono blanco, que seguramente se lo habían dado en el hospital de Son Espases donde ingresó el pasado fin de semana tras intentar autolesionarse cuando estaba en el calabozo de la Jefatura Superior de Policía de Baleares, dándose cabezazos contra la pared.

Al salir agachado e intentando esconder la cara para no ser fotografiado y captado por las cámaras de los periodistas y fotógrafos, parecía que no tenia la envergadura física con la que aparece en algunas de las fotos que había publicado en su red social de Facebook.

«Va sedado», decían. «Tiene la cara de ir sedado», comentaban quienes en otros tiempos lo habían visto con uniforme y ejerciendo de vigilante de seguridad.

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Sacramento Roca en una imagen de Facebook
Sacramento Roca en una imagen de Facebook

Entró sin declarar ante la Policía y salió directo a la cárcel también sin declarar ante el juez

Rafael Pantoja de 45 años no prestó declaración ante el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Palma en funciones de guardia el pasado lunes, al igual que ya lo hiciera ante al Policía, que incluso se desplazó a Son Espases cuando estaba ingresado para tomarle declaración, aunque fue en vano.

El magistrado Juan Manuel Sobrino dictó prisión provisional comunicada y sin fianza por el presunto delito del asesinato de Sacramento Roca, su expareja, que deja dos hijas.

Salió de los juzgados directo a prisión, donde se le aplicó el protocolo de antisuicidio, para que no volviera autolesionarse como ya lo hizo en los calabozos de la Policía.

 

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