La historia sin memoria

“Quién desconoce la historia está condenado a repetirla” reza una frase en boca de todos y que permanece en una de las torres soviéticas del ya caído muro de Berlín.

El miércoles (21 de noviembre) se anunciaba que se habían encontrado los primeros restos mortales de la fosa común de Ibiza que “por las evidencias del estado de los cuerpos encontrados apuntan a que se trata de víctimas de la represión franquista”, un avance en la recuperación de la memoria que es tan o más necesaria que nunca en esta etapa “democrática” en España.

Sin embargo, a 40 años vista, en el Senado nos encontramos con la amnesia de PP y de C’s, que con su abstención siguen dando aire al espíritu de Franco que aún cabalga entre el ideario colectivo de la sociedad española. Lejos de la que, cuando conviene es ejemplar y cuando no, no, Alemania es un ejemplo de lo que se debe hacer con la memoria, o mejor dicho, cómo no sufrir amnesia.

Alemania, además de conservar esa mentalidad omnipotente y soberbia de cara a las políticas de la UE, es un ejemplo de cómo enseñar a los niños a evitar ese pasado, a pesar de las tendencias electorales, que nos muestran día tras día cómo los partidos con tintes fascistas crecen en las encuestas. En España, al contrario que en Alemania, sólo han pasado 40 años desde la instauración de la mal llamada democracia, y sólo 43 desde que Franco murió en la cama, con las lágrimas de unos mientras en el telediario decían: “Españoles, Franco, ha muerto”.

Por si pareciera poco, además de lo ocurrido en el Senado, en el Congreso se mandó borrar el Acta tras lo sucedido entre Borrell y Rufián, el señor Borrell, ya más con tintes de demencia senil, se dejó embaucar por los engaños de la bancada del PP, que con artimañas al más puro estilo de colegio, le insinuó que un diputado de ERC “le tiró un escupitajo”. Más allá de ser una calumnia y una falsedad, el ministro se enfrentó al diputado más mediático del Congreso de los Diputados, al que la Presidenta le echó del Congreso para acto seguido pedir que se borrara el acta, para que la demencia y amnesia histórica se conserve desde arriba hasta abajo.

La recuperación de la memoria histórica es un deber que deben aceptar todos los españoles, para que deje de existir el “y tú más” tan típico de nuestra sociedad. La verdad de nuestro pasado debe ser conocida por el futuro de nuestra sociedad, la niñez, los jóvenes, que últimamente se suelen posicionar al respecto y cuando miras encuestas de opinión al respecto, la ignorancia es la más triste realidad de nuestra juventud.

Fosa muertos del artículo de Salvador Aguilera

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