Las banderas, ¡claro que importan!

Joan Mesquida posando con las banderas de la Guardia Civil y de la Policía Nacional (Fotos: Joan Mesquida)
Joan Mesquida posando con las banderas de la Guardia Civil y de la Policía Nacional (Fotos: Joan Mesquida)

A los que dicen que las banderas les dan miedo, que si por el palo, que si porque apabullan, que si porque dividen… y así hasta un sinfín de motivos con los que se puede o no estar de acuerdo. Hay otros, sin embargo, que sostienen que un símbolo de estas características nunca puede utilizarse para menospreciar a los seres humanos y menos para acotar de forma unilateral una zona geográfica que forma parte del Estado español. 

Los que han ondeado hasta la saciedad la cuatribarrada y los cansinos lazos amarillos deben saber que lo poco gusta, pero que lo mucho cansa, y que han conseguido que, de una época en la que apenas veíamos este tipo de símbolos (de cualquier ideología o comunidad autónoma), ahora hay una especie de pugna para ver quien los enseña más.

Pero también se ha dado el fenómeno de la popularidad

De aquellos años (llamados de plomo), sobre todo en el norte de España, País Vasco, Navarra, La Rioja y Aragón, fundamentalmente, en los que ser agente de la Guardia Civil, de la Policía Nacional, además del Ejército, no estaba bien visto, se ha pasado a felicitarles e incluso darles ánimos cuando se ha visto todo lo que ha sucedido en Cataluña con el procés.

Un revulsivo que ha colocado en otro plano a estos hombres y mujeres que socialmente ahora son considerados como unos trabajadores más, en cuerpos especiales eso sí, que no tienen que ser utilizados ni menospreciados como moneda de cambio en las negociaciones con los independentistas catalanes por parte del Gobierno central.

Las banderas del exdirector general de la Guardia Civil y la Policía Nacional, Joan Mesquida

Un contexto en el que hay que situar el posado que ha hecho el exdirector general de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, Joan Mesquida, que en el acto de la Plaza Colón de Madrid donde la rojigualda española ha sido la protagonista, no dudara en fotografiarse y publicar en sus redes después, con las banderas de los Cuerpos que él dirigió cuando Alfredo Pérez Rubalcaba era ministro del Interior en el Gobierno de Zapatero.

Un giro copernicano

Desde entonces todo ha dado un giro copernicano. Mesquida ya no es socialista, simpatiza con los naranjas, o con exprimeros ministros como Manuel Valls, candidato a la alcaldía de Barcelona.

Pero hay algo que parece que no ha cambiado: su defensa de los cuerpos y fuerzas de seguridad que tanto le gustó dirigir y que tuvo que abandonar por una Secretaría de Estado de Turismo, que tuvo que aceptar porque el entonces líder socialista de Baleares, Francesc Antich, le conminó a que lo hiciera. Después ese favor, el que hizo Mesquida a los socialistas de Baleares, nunca se lo pagarían como hubiera sido justo, al ahora funcionario del Ayuntamiento de Calvià.

Joan Mesquida y Manuel Valls en la Plaza Colón de Madrid en la concentración contra Pedro Sánchez (Foto: Joan Mesquida)
Joan Mesquida y Manuel Valls en la Plaza Colón de Madrid en la concentración contra Pedro Sánchez (Foto: Joan Mesquida)

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