Las doce martires municipales (o la vergüenza de un ayuntamiento)

Salieron ya las listas de las asociaciones de vecinos que van a disfrutar de subvenciones
municipales, presuntamente subvenciones no electoralistas, apolíticas y no
ideológicas, evidentemente no ha habido chocolate para todas. Es normal. Lo anormal
se da cuando ahondas en el modo y la forma de concederlas o de negarlas. Los
baremos de concesión ajustados a unos ideales, presuntamente no asumibles por
algunas entidades de pensamiento ajeno al municipal, las cuales sin explicación lógica
asumible se han quedado fuera de la concesión de ayudas. Eran unas subvenciones
que bautice como subvenciones en diferido y que hipotecaban la dependencia de ellas
durante tres años y al Consistorio que saliera de las urnas el mismo periodo de tiempo.
El asistir a la explicación del relleno de las solicitudes ya valoraba como mérito para
tenerla, el configurar acciones sujetas al ideario municipal también lo hacía,
acomodarse a las directrices dadas en determinadas acciones también y de esta forma
sucesivamente.

Entre estas doce asociaciones apartadas y dejadas fuera de la ayuda municipal, hay
muy posible y no lo pongo en duda, entidades absolutamente capacitadas y con la
suficiente experiencia para llevar a término los proyectos presentados, la suficiente
antigüedad gestora para conocer perfectamente lo que demanda su barriada y sin
lugar a dudas con una democracia interna y participativa que da cabida a cualquier
ideología vecinal muy por encima de cualquiera política de adoctrinamiento, es decir
asociaciones puramente vecinales, serias y responsables libres de cualquier ligazón
político y las que por esta independencia podrían a lo mejor desairar las directrices
municipalista.

Con esto no quiero decir que algunas entidades que han recibido subvención no
tengan el talante de esta independencia, Dios me libre de ello, mi aplauso para ellas, si
quiero además felicitarlas.

Lo que sorprende, después de un ligero movimiento, es que ni los mismos técnicos
municipales han podido, presuntamente, explicar adecuadamente la razón de la
exclusión de estas entidades con argumento alguno y siempre según me cuentan, la
propia regidora de Participación Ciudadana Doña Eva Frade, que les ha recibido no ha
dado una respuesta contundente y como la más inteligente anguila ha ido
escurriéndose en divagaciones y promesas políticas, posiblemente para no cumplirlas
pero para sí contentar, momentáneamente a las entidades denostadas llegándose a
sacar de la manga unas presuntas subvenciones de 50.000,–€ , no solo para estas
entidades, si no para todas las de vecinos, favorecidas o no y aprobarlas en el último
pleno de la legislatura actual.

Yo no he estado allí, evidentemente, pero no me creo ni media palabra, como no me
creo la de ningún político al final de una legislatura.

Lo que me llama la atención es que, así parece ser, que alguna entidad si apoya esta
idea, supongo que será alguna entidad afín al Consistorio para disimular la
escabechina.

Yo en el lugar de estas entidades no aflojaría ni un ápice y movilizaría a las mismas, a
sus socios y a sus barriadas en contra de hecho deplorable y exigiría de forma pública,
severa y reivindicativa hasta el fondo, la anulación de todas las subvenciones
otorgadas y realizar una nueva convocatoria. No las veo capaces, no tienen
posiblemente, la suficiente valentía para enfrentarse a un consistorio que cercena a
quienes, presuntamente, no son de su cuerda. Cosas veremos.

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