Tiempo de consenso, tiempo de Actúa

Ante el escenario de incertidumbre que planea sobre los resultados de las elecciones generales del 28A y los juegos de equilibrio parlamentario que es probable que los sucedan, queda claro que harán falta ejercicios de responsabilidad y cordura. En un clima político normal tener que apelar a actitudes tan básicas rozaría el ridículo, pero el tiempo de la normalidad política parece haber quedado atrás. Un cierto delirio se ha instalado en España y el resto del mundo. El delirio de la radicalización, del dogmatismo o del nacionalismo más irredento, actitudes todas que conducen no sólo al empobrecimiento de los argumentos, si no también a la voluntad de imponer a los demás las creencias propias. Porque cuando la gran mayoría de la gente habla de política, lo hace con la convicción de que tiene razón, esperando que quien le escucha asienta y confirme. A este clima no ayudan (por lo general) ni los medios de comunicación ni los partidos políticos tradicionales, más preocupados de alimentar el fuego ideológico de su parroquia que de responder a las necesidades reales de la gente. Sin embargo, los grandes retos a los que nos enfrentamos todas y todos requieren de esfuerzos colectivos basados en la voluntad de superar las divisiones y encontrar puntos de unión.

Tres son los grandes ejes sobre los que descansan las propuestas de Actúa: la regeneración democrática, la lucha contra la desigualdad y la transición energética justa. La regeneración democrática es fundamental como piedra angular que vertebra a un estado que sufre el descrédito diario. Un descrédito al que contribuyen numerosos políticos, jueces y miembros de las distintas administraciones que han querido ponerlo a su servicio y se lo han robado paulatinamente a los ciudadanos. Pongamos como ejemplo el caso de las cloacas del estado. ¿Acaso no es de una gravedad insultante que un gobierno de España use las instituciones, policía y servicios secretos para desacreditar a sus rivales políticos y eliminarlos de una forma tramposa y perniciosa del juego de la democracia? Lo irónico es que el mismo partido que decide usar lo que nos pertenece a todos para sus propios intereses después se define a sí mismo como el gran salvador de la patria. Después nos quejamos del independentismo, pero situaciones como esta sólo llenan el argumentario de los que ya han perdido del todo la fe en el estado y quieren formar uno nuevo. Desde Actúa proponemos una serie de medidas que fortalezcan la independencia de las instituciones y su capacidad de responder de una forma justa y equitativa a los abusos de poder. Medidas basadas en la transparencia, en la publicación de los contratos públicos,  en la defensa de las personas que den la voz de alarma, en códigos éticos que deben ser suscritos por los que ejerzan cargos públicos y que les obliguen a presentar sus patrimonios al principio y final de su ejercicio, en el fin de las puertas giratorias limitando el acceso a la actividad privada de aquellos que la han beneficiado con la gestión pública, o en el registro de los lobbies o grupos de interés. Sólo transformando el estado y poniéndolo al servicio de las ciudadanas y ciudadanos de este país podremos convivir mejor.

La lucha contra la desigualdad es otro de los ejes principales sobre los que descansa nuestro programa político. A consecuencia del capitalismo neoliberal que se introdujo en Estados Unidos a finales de los años 70 y que se ha ido extendiendo al resto del planeta vivimos en un mundo cada vez más desigual. La desregulación del sistema financiero propicia ciclos económicos cada vez más cortos, en los que los periodos de expansión generan enormes riquezas para unos pocos y los periodos de recesión empeoran sustancialmente las condiciones de vida de la clases medias y trabajadoras. Las consecuencias son visibles y las notamos casi todos. El trabajo es cada vez más precario, peor pagado y menos accesible. La juventud de este país más cualificada ha tenido que emprender viajes sin retorno a otros países que desarrollan modelos económicos más sostenibles y modernos. Las universidades españolas han perdido muchísimo talento (que en este país hay de sobra) ante la falta de inversión en investigación y ciencia. La corrupción y pésima gestión del estado han llevado a la que los sistemas públicos de salud y de pensiones estén en claro retroceso y peligro. Desde Actúa proponemos una serie de pactos de estado destinados a garantizar una sociedad más justa e igualitaria. Proponemos un pacto de estado por la investigación y la ciencia, defender el pacto de Toledo sobre las pensiones, derogar la reforma laboral poniendo de nuevo el foco en los trabajadores y un pacto de estado para una transición ecológica justa.

Quizás este último pacto sea el que haya que defender con mayor vehemencia por la urgencia a la que nos somete el cambio climático. No queda tiempo ya para las cavilaciones o el negacionismo. O reaccionamos y cambiamos nuestro modelo productivo hacia cuotas más sostenibles o pronto no nos quedará planeta que compartir. El consenso de la comunidad científica advierte de que si se toman medidas serias, exhaustivas y generales contra la emisión de gases y el calentamiento global España será un desierto en su práctica totalidad en 2080. En Actúa estamos orgullosos de pertenecer a movimientos europeos y globales como DIEM 25 (Democracy in Europe Movement 2025, liderado por Giannis Varoufakis) que proponen un “Green New Deal”.  Lo que pregonamos es una transición energética que acabe con los combustibles fósiles o energías nucleares y establezca la producción de energías renovables como la hidroeléctrica, la eólica o la solar. En esa transición también es fundamental la formación profesional de una masa trabajadora que saldrá beneficiada y encontrará trabajos estables y bien remunerados. Para ello, proponemos medidas concretas que faciliten la transición y mejoren las condiciones de vida de la ciudadanía. Desde una fiscalidad verde que incentive la implantación de placas solares, el use de coches eléctricos (mediante la implantación de centros de recarga en ciudades y cada 200 km en carreteras nacionales), la creación de un sistema de transporte público totalmente sostenible y de calidad o la mejora del sistema público del agua. Sabemos que el cambio climático es la gran amenaza a la que nos enfrentamos todas y todos por igual. Somos también muy conscientes de que habrá numerosos obstáculos para dicha transición, pero estamos convencidos de que con pasos lentos pero seguros se puede conseguir.

Es tiempo de diálogo, de actitudes serias y responsables. No nos arrogamos ni la razón absoluta ni defendemos nuestras ideas a sangre y fuego. Queremos construir lo que a nuestra forma de entender (quiero recalcar que la nuestra es una perspectiva humilde que carece de imposiciones) es un programa político puesto al servicio de la ciudadanía. Sabemos que hay numerosos colectivos y partidos políticos que tienen una visión diferente, pero nos comprometemos a sentarnos a intentar dialogar y establecer políticas de consenso. Porque para crecer, todos tendremos que ceder un poco.

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