Un niño mallorquín destinado a ser el Paco de Lucía del piano flamenco

La maravillosa historia de Antón Cortés es una de aquellas que estamos acostumbrados a ver en el cine. Uno de esos relatos que parecen difíciles de creer y que tan solo se pueden disfrutar a modo de ficción gracias al séptimo arte o con la lectura de un buen libro. Una invitación al optimismo para todos aquellos soñadores que creen en el destino. 

La vida de este niño con duende y de raza gitana cambió en 2016 cuando su madre se encontró un teclado abandonado junto a un contenedor de basura en s’Hostalet. Nunca antes se había planteado tocar un instrumento ni tampoco tenía una afición particular por la música que no fuera el flamenco. «Era como un juguete», recuerda.

El joven y prometedor pianista, Anton Cortés
El joven y prometedor pianista, Antón Cortés

Un teclado que cambió su vida

Lo que nadie de esta familia residente en el barrio palmesano de Son Ferriol podía imaginar es que ese capricho del destino era, en realidad, un guiño que ha permitido descubrir el virtuosismo del pequeño al frente de un teclado.

Un buen día, Antón escuchó una pieza del austriaco Wolfgang Amadeus Mozart. Poco después, y sin ninguna clase de estudios de solfeo, el niño fue capaz de tocarla de oído. Por entonces, tan solo tenía ocho años.

Tras comprobar el don de su hijo, el orgulloso padre le compró un piano digital. Luego, uno acústico, y ahora ha alquilado uno de cola, que es con el que practica en casa su género musical favorito: el piano flamenco. Y es que es indudable que posee un duende, una capacidad que le hace diferente al resto. Algo que se lleva en la sangre.

Premiado 

En 2017, tan solo unos meses después de que su madre llegara a casa con aquel inolvidable piano, Antón ganó el concurso de piano Mallorca Talent que organizó Musicasa en la Sala Dante. El niño prodigio se impuso a alumnos del Conservatorio tocando de oído Divenire, de Ludovico Einaudi. Una pieza que, por cierto, preparó sin ninguna ayuda.

Televisivo 

A finales del año pasado, y ya tras asistir a las escuela de Musicasa y Musicalem, el chico dejó a toda España con la boca abierta cuando tocó la pieza Orobroy de David Peña Dorantes en el programa de Tele5 Viva la Vida, donde le presentaron como el Mozart mallorquín. Un apelativo que por cierto, no gustó demasiado a un joven que se siente más identificado con el flamenco, sobre todo con el inolvidable Paco de Lucía.

Unos padres orgullosos

María Ángeles Marín, la madre de este fenómeno, reconoció a Mallorca Confidencial que «de momento, Antón se lo toma como una afición. Tanto es así que no sabe si se dedicará su vida profesional a la música».

La orgullosa progenitora asegura que «ahora está interesado en evolucionar y sobre todo, en el piano flamenco. Para nosotros, sus padres, es muy importante hacer las cosas bien y que mantenga sus pies en el suelo».

Un asesor de lujo 

Los responsables padres de Antón no quieren precipitarse. El concertista de guitarra Juan Estrada asesora a la familia gracias a su dilatada experiencia en el siempre complicado y competitivo mundo de la música. No en vano, fue mano derecha de Paco de Lucía ejerciendo las labores de mánager. De hecho, Estrada fue quién convenció a su amigo guitarrista para que se trasladara a la Isla. Primero, a una casa de campo en S´Horta y más tarde, a una finca en Campos.

«No hay ninguna duda de que se trata de un niño especial, uno de esos que llaman prodigio. No es normal. Te desarma», confiesa el guitarrista residente en Porto Colom a Mallorca Confidencial.

Estrada asegura que «hay que dejarle. Es y tiene que seguir siendo un niño. No es fácil pero es importante que todo fluya con total normalidad».

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