‘Sant Francisco’, una fiesta centenaria en Muro que cuenta con el fervor popular

Corría el año 1584 cuando la Orden de los Mínimos se establecía en Muro, concretamente en la iglesia-ermita de Santa Anna. Los frailes iniciaron la construcción del convento, el claustro y una nueva iglesia edificada entre 1703 y 1730. Gozaron de gran popularidad entre los pueblos de alrededor, que visitaban asiduamente para recoger donativos y difundir la devoción a San Francisco de Paula. Con el devenir de los años, aumentó la popularidad de frailes y del Santo, así como la asistencia de los vecinos a los actos organizados en la ‘Diada de Sant Francisco’, tal y como nombraban los monjes a la festividad de su santo patrón.

Según el historiador Damià Payeras, esta celebración da lugar a un día de mercado extraordinario y de una feria que ha perdurado hasta nuestros días. Incluso en el siglo XIX aun se mantenía la tradición de regalar una oveja o un ternero al predicador de la fiesta.

En este sentido, el regidor de Fiestas del Ayuntamiento de Muro, José Juan Aguiló asegura que “se trata de unas fiestas muy nuestras y que cuentan con el fervor popular de todos los murers y mureres, porque responde a una larga tradición, heredada de siglos atrás y que ha perdurado y llegado a nuestros días”.

Por ‘Sant Francisco’, las jóvenes casaderas recibían de sus pretendientes una cesta con dulces; turrones, avellanas, confites y  ‘taronjes de mocador’, unas naranjas especialmente grandes que se ponían a la venta cerca del convento, era lo que se denominaba “fer es mocador”.

Programa de actos

A pesar de que la jornada de mayor interés cultural y popular es el domingo 5 de mayo, el programa de actividades arrancó el pasado viernes 26 de abril con la inauguración del mercadillo artesano y el food truck. El fin de semana pasado vino marcado por la celebración de talleres infantiles, pasacalles, batucadas, y el Carabassamba Festival.

La semana viene marcada por la presentación del libro ‘Elixir de los Dioses’ y las exposiciones de pintura de Joan Mariando y del Projecte Home Balears, respectivamente.

El próximo fin de semana arrancará con un taller de risoterapia, un concierto de órgano a cargo de Arnau Reynés, acompañado de la Banda de Música Jove de Muro y la esperada ‘Ruta de tapas y pinchos’, una actividad muy suculenta en la que participan muchos bares y restaurantes del municipio.

El sábado, fiesta homenaje a los mayores de 85 años y misa solemne en honor a San Francisco de Paula con la actuación de la Coral Miquel Tortell. Posteriormente, se inaugurará la Muestra de artesanía y la Muestra de los talleres realizados por los alumnos del Aula de Adultos. Además, se inauguración varias exposiciones y habrá una ‘ballada popular’ con la actuación de la Revetla d’Algebelí.

Los amantes del teatro no pueden perderse el ‘Peccatum’ de Toni Gomila y Catalina Florit. Bien entrada la noche, ‘sonada dels xeremeries de Muro es Reguinyol’ y al filo de la medianoche, la tradicional ‘baixada del conill’.

Domingo de Fira

El domingo 5 de mayo es el gran día. Las principales calles de Muro se llenan de una algarabía y una alegría especiales. Se suceden las actividades; Mostra de artesanía, venta de plantas y flores, exposición de animales, mercado tradicional de frutas y verduras, muestras de coches, juguetes, motos antiguas, atracciones varias y muchas ‘paradetes’ con toda clase artículos y productos para que residentes y visitantes puedan “firar”.

“La plaza y alrededores se llenan a rebosar de gente de toda la comarca que llegan a Muro dispuestos a disfrutar de una gran feria. Así se hacía antiguamente y así se hace ahora, a lo largo de los años no hemos perdido el sentido ni la esencia de esta feria que es marcadamente rural, agrícola y ganadera”, explica Aguiló.

Un concierto de música popular y tradicional, y una ‘Hora de música antigua. Cantata por dos sopranos’ serán las variantes musicales de la jornada.

Oferta gastronómica

Y es que dar vueltas y más vueltas por la feria para no perderse nada hace que, a determinadas horas del mediodía, a uno le empiecen a sonar las tripas. Es el momento de parar y degustar las especialidades de los bares y restaurantes que participan en el programa. Es la denominada ‘Ruta del bon profit’.

Cada local elabora un plato especial para la ocasión. Así, el comensal puede elegir entre una amplia variedad de arroces, hamburguesas, cocina mallorquina, tapas y ‘variats’, y las opciones dulces y saladas de varios hornos y pastelerías de la localidad.

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