Alertan de riesgo de contaminación en el agua de Llucmajor y Campos

Imagen de las obras en la carretera Llucmajor - Campos (Foto: Plataforma Antiautopistas)
Imagen de las obras en la carretera Llucmajor - Campos (Foto: Plataforma Antiautopistas)

La plataforma Antiautopista ha pedido este viernes responsabilidades al Consell de Mallorca y al Govern tras analizar por su cuenta las escorias utilizadas en los trabajos en el trazado entre Llucmajor y Campos, y constatar la presencia de un exceso de metales pesados que, aseguran, supone un riesgo medioambiental y para la salud, al existir la posibilidad de filtración a acuíferos.

En una rueda de prensa celebrada en el centro Flassaders, la asociación ha denunciado falta de transparencia por parte de las administraciones a la hora de informar sobre la composición de los materiales utilizados.

Solicitan reuniones 

La entidad ha solicitado reuniones con el conseller ejecutivo de Movilidad e infraestructuras, Iván Sevillano, la vicepresidenta segunda y consellera ejecutiva de Sostenibilidad y Medio Ambiente Aurora Ribot y la presidenta del Consell de Mallorca Catalina Cladera así como con el conseller de Medio Ambiente y territorio del Govern de Baleares, Miquel Mir. Además, han asegurado que pondrán esta situación en conocimiento de los órganos estatales y europeos «que sean necesarios«.

Aseguran que no existía «ninguna información» sobre la composición de los metales de la escoria

La portavoz de la plataforma, Margalida Roselló, ha asegurado que la utilización de escorias como material de construcción «no figura en ningún documento previo y necesario para su ejecución«. Sin embargo, ha apuntado que han podido comprobar la utilización de este material en un tramo de 2,5 kilómetros aproximadamente, con un volumen también aproximado de 12.500 metros cúbicos.

Aseguran que ante la petición de un mayor control de las sustancias de estos materiales, la Conselleria de Medio Ambiente del Govern les contestó que ya existía una comisión de residuos no peligrosos, donde el Consell de Mallorca, el Govern y Tirme, la empresa concesionaria de la obra, analizaban anualmente la composición de los metales de la escoria que proviene de la incineradora de Son Reus.

Sin embargo, Rosselló ha indicado que, al acudir al informe no existía «ninguna información» sobre la composición de los metales de la escoria, por lo que, ha concluido, «se incumple la normativa de Baleares que exige en su Ley de Acceso Ambiental la obligación de hacer públicas todas estas analíticas para que la población pueda consultarlas«.

Un riesgo para la salud del medio y persona

En este sentido, la plataforma ha afirmado que la escoria utilizada en las obras «no está bien tratada» y contiene materiales pesados que suponen un riesgo para la salud del medio y personas. Aseguran que en comparación con la normativa de otras comunidades, los niveles de cobre triplican los valores establecidos, los valores de cadmio los cuadruplican, los de plomo son siete veces mayores a lo permitido y los de antimonio son 12 veces superiores a los establecido.

Finalmente, han apuntado que un informe realizado por el geólogo Antonio Rodríguez determina que «el riesgo de la inundabilidad de la zona donde se depositan las escorias es real», añadiendo que, en caso de inundaciones como la que se produjo en 1989, con casi toda seguridad los materiales contaminantes se mezclarían tanto con las aguas superficiales como con las subterráneas.

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