Una mallorquina comparte en Facebook su experiencia con Placido Domingo

El tenor Placido Domingo en plena actuación
El tenor Placido Domingo en plena actuación

El pasado miércoles, una investigación de la prestigiosa agencia de noticias Associated Press reveló como, presuntamente, el tenor Placido Domingo había acosado sexualmente a ocho cantantes y una bailarina a lo largo de tres décadasa partir de finales de los 80 y en ocasiones en compañías de ópera en las que él ocupaba puestos de alta dirección. Desde entonces, el mundo de la música ha respaldado al actual director general de la Ópera Nacional de Washington y de la Ópera de Los Ángeles.

En Mallorca, una profesora de canto en Campanet llamada Fanny Mari ha publicado en su perfil de facebook la experiencia personal que tuvo con el tenor cuando ella tenía 26 años y estudiaba en Nueva York.

El recuerdo compartido 

«1995-96. Metropolitan Opera, Nueva York. Yo estudiaba en la Juilliard. Acababa de verlo actuar y, como hacía habitualmente con las «estrellas» que admiraba -vocalmente hablando-, fui al backstage para saludarle cuando saliera«, explica la mallorquina en el inicio de su publicación. 

«Normalmente tenías que estar en una lista para poder entrar (o así era cuando había ido con mi ex novio el año anterior) así que me senté a esperar, como siempre. Pero ese día comprobé que esto no era siempre así. Ese día, yo sola, con 26 años y un vestido de terciopelo rojo entallado, elegante para ir a la ópera aunque fuera en el gallinero, me hicieron pasar a los camerinos sin lista ni invitación«, asegura. 

«Se le veía curtido en tirar los trastos y mezclar el cantar bien con la cara»

Fanny Mari continua relatando su experiencia recordando que «cuando él me vio me dijo que tenía cara de cantar bien, comentó sobre qué lástima nuestra diferencia de edad, me dio una tarjeta y se comportó de la forma en que lo hacían todos cuando me rondaban. Me pidió el teléfono y se lo dí. ¡Era Plácido!».

«Una hora más tarde, a las tantas de la noche, a pesar de la diferencia de edad me telefoneaba para quedar…» afirma la profesora de canto antes de agregar que «me repetía que tenía cara de cantar bien … En mi caso, el tema quedó en un intento normal y corriente de un hombre hacia una mujer veinte y muchos años más joven; eso sí, se le veía curtido en tirar los trastos y mezclar el «cantar bien» con la cara«.

«No valía la pena perder la dignidad»

«Él no me atraía nada sexualmente, y por un posible «pequeño empujón artístico» -de «clases» quiero decir- (o ni eso, ¡Quién sabe!) no valía la pena perder la dignidad. No seguí el juego, pero tengo que admitir que si hubiera estado trabajando en el mismo lugar donde él, en lugar de hacerme gracia habría encontrado complicado rechazar la invitación y habría sido incómodo«, señala Fanny Mari.

«Sí, las varas de medir el tema eran diferentes entonces: tú callabas y no sabías muy bien cómo te sentías sobre el tema. Y él, de la tradición «donjuanesca», tal vez pensaba que te hacía el favor de la vida haciéndote caso«, zanja. 

Deja un comentario / Mallorca Confidencial no se hace responsable de los comentarios vertidos en su web.