Familias de víctimas de ‘violencia vial’ exigen justicia en Madrid

El acto ha tenido lugar en la Plaza Callao de Madrid (Foto: Twitter Stop Accidentes Madrid)
El acto ha tenido lugar en la Plaza Callao de Madrid (Foto: Twitter Stop Accidentes Madrid)

Familiares de víctimas de «violencia vial» se han concentrdo este domingo 17 de noviembre, Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico, en la Plaza Callao de Madrid, para exigir justicia y recordar a sus familiares, que perdieron la vida por culpa de conductores ebrios o drogados. Entre los presentes se encontraban los familiares de la mallorquina Paula Fornés, la adolescente de 15 años de edad que fue atropellada mortalmente en Sa Ràpita por una conductora borracha en la Nit de Sant Joan de 2018. 

En concreto, estas familias exigen un aumento de las penas de cárcel para aquellos conductores que, habiendo bebido o consumido algún tipo de droga, han sido responsables de la muerte de otras. También piden la incorporación obligatoria de dispositivos anti-alcohol en los nuevos vehículos que salgan al mercado.

Miles de apoyos

Ambas reclamaciones fueron materializadas en distintas peticiones a través de Change.org que llegaron a remitir a distintas instituciones parlamentarias, llegando a obtener centenares de miles de apoyos.

El acto ha sido organizado por las familias de cinco víctimas de este tipo de casos, que también realizarán un homenaje en recuerdo de sus seres queridos fallecidos: Ana Herrera, Iván Jiménez, Paula Fornés, Daniel Viñals y Vanessa Patricio.

Cinco vidas

Ana Herrera tenía 37 años cuando sufrió un accidente de tráfico el 13 de junio de 2018 en la carretera M-600 de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Murió por el impacto de un vehículo que invadió el carril por el que transitaba Ana con su coche aquel día. El conductor de este vehículo triplicaba la tasa de alcohol máxima permitida.

Iván Jiménez murió el 9 de diciembre de 2016 atropellado mientras esperaba al autobús por un coche que circulaba a 135 kilómetros por hora en el Paseo de la Castellana de Madrid. Tenía 15 años. El conductor multiplicaba por siete el nivel de alcohol permitido y dio positivo en drogas. No era la primera vez que el autor del atropello cometía un delito, en el momento que se cruzó con Iván contaba con 45 condenas por delitos viales, robo con violencia y estafa.

Con 15 años también perdió la vida Paula Fornés. El trágico suceso tuvo lugar sobre las 02:00 horas de la noche del 24 de junio de 2018, en la noche de Sant Joan, en Sa Ràpita (Mallorca). Paula fue atropellada por una conductora bebida, que huyó tras los hechos. La menor sufrió un politraumatismo severo y una parada cardiorrespiratoria que le causaron la muerte. En el momento del accidente, la menor iba acompañada por unos amigos suyos, también menores de edad, que presenciaron el atropello.

Daniel Viñals iba en bicicleta cuando falleció el 29 de abril de 2017 tras resultar atropellado por un conductor que dio positivo en alcohol, cocaína y metanfetamina, y que se dio a la fuga tras el accidente. El suceso tuvo lugar en Eivissa, en la carretera de Sant Josep. Viñals tenía 34 años.

Vanessa Patricio tenía 32 años cuando falleció arrollada por un vechículo cuyo conductor dio positivo en cocaína. El suceso tuvo lugar en el vial de servicio de la carretera del aeropuerto de Eivissa el 9 de febrero de 2017.

Revisión del código penal

Las familias que se han concentrado este domingo en Madrid exigen un endurecimiento de las penas de cárcel para quienes causen el fallecimiento de una persona en un accidente de tráfico, pese a que ya se aprobó un incremento de las mismas este año, mediante la modificación del Código Penal que entró en vigor el pasado 3 de marzo.

Los familiares piden una revisión penal, pues lamentan que la reforma solo incrementase la pena de 4 a 6 años de cárcel en dos supuestos: cuando el resultado mínimo es de dos fallecidos, o cuando haya un fallecido y un lesionado muy grave (siempre y cuando el accidente sea por una imprudencia grave), circunstancia que no se aplica en los casos de Ana, Iván, Paula, Daniel o Vanessa, donde el resultado fue ‘únicamente’ de una pérdida humana, pese a que en todos ellos los accidentes tuvieron lugar porque los responsables cometieron imprudencias graves.

Según la modificación penal, se imputa imprudencia grave de manera automática en tres circunstancias: cuando el responsable supera la velocidad máxima permitida en 60 km/h en ciudad ó 80 km/h en carretera; cuando dé una tasa de alcohol superior a 0,6 mg/l de aire espirado (1,2 g/l en sangre); o cuando conduzca bajo la influencia de drogas. En los cinco casos el conductor que produjo el siniestro cumplía, al menos, uno de los requisitos.

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