Denuncian «las colosales emisiones de CO₂» que genera Son Sant Joan

El de Palma es el que registra un mayor tráfico previsto para este día (Foto: Archivo)
El de Palma es el que registra un mayor tráfico previsto para este día (Foto: Archivo)

Una investigación al Banco de Datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente ha permitido a la entidad ecologista Terraferida obtener información del CO₂ emitido por los aviones con destino y origen Mallorca. Cocretamente, se han lanzado 93 millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera entre 1993 y 2018. El 92% de las emisiones de CO₂ generadas en 2018 corresponden a trayectos entre Palma y destinos internacionales.

Entre 1993 y 2018 han pasado por el aeropuerto de Palma 444 millones de pasajeros.

Incremento «enorme» los últimos tres años

El filtraje del registro histórico muestra la evolución del tráfico aéreo entre Son Sant Joan (Palma) y decenas de ciudades desde 1993. Este cruzamiento de datos sobre vuelos, origen y destino, distancias recorridas y número de pasajeros ha permitido estimar el CO₂ emitido mensualmente desde 1993.

Entre 1993 y 2018 han pasado por el aeropuerto de Palma 444 millones de pasajeros. Los aviones que han transportado estos pasajeros han lanzado a la atmósfera hasta 93,4 millones de Toneladas de CO₂ como consecuencia de la crema de los combustibles.

Los datos muestran un incremento enorme de las emisiones los últimos 3 años, coincidiendo con el gran crecimiento de plazas turísticas registrado a la isla los últimos años y que Terraferida viene señalando.

En 2018 la gran mayoría de emisiones de CO₂ corresponden a los trayectos efectuados entre Mallorca y Alemania y Mallorca y el Reino Unido. Datos que llevan a la entidad ecologista a afirmar que «El grosor de las emisiones, evidentemente, está vinculado al turismo procedente de estos 2 países, que juntos acumularían un 67% del CO₂ emitido por los aviones el año pasado«.

Contaminación causada por el crecimientos de las plazas turísticas en Mallorca

Terraferida argumenta que el crecimiento de vuelos y pasajeros de los últimos años, está estrechamente ligado al crecimiento de plazas turísticas y residenciales, y es el factor clave que ha impulsado a AENA y ENAIRE a seguir ampliando el aeropuerto de Palma.

Además, la entidad ecologista recuerda que los próximos meses hay previstos tres proyectos para seguir incrementando la capacidad del aeropuerto mallorquín.

Por todo ello, Terraferida asegura que «Es imposible hacer una política climática coherente sin frenar el crecimiento de plazas turísticas y residenciales, que comportan de manera paralela un crecimiento exagerado de los vuelos y de infraestructuras como los aeropuertos, los puertos y las autopistas«.

En esta línea, la entidad lamenta que ninguno de los responsables públicos ni privados que han participado en la COP25 haya hecho ninguna referencia a la ampliación del aeropuerto, ni a las «colosales» emisiones de CO₂ ni al modelo turístico e inmobiliario depredador impulsado en Mallorca hace décadas.

No pueden seguir las actuales políticas de crecimiento turístico 

Terraferida concluye que «Las únicas salidas para intentar rebajar las emisiones de CO₂ en Mallorca y afrontar la crisis ecológica, implican frenar la ampliación del aeropuerto, planificar la reducción del número de vuelos y renunciar a abrir nuevas conexiones. Si las administraciones locales  quieren reducir de verdad las emisiones, hay que frenar y recortar escalonadamente la capacidad de alojamiento turístico y establecer una moratoria en la construcción de nuevas urbanizaciones y chalés aislados. Hay que tomar decisiones y hay que hacerlo pronto, el tiempo se agota».

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