El año que el Trofeo Sofía cumplió medio siglo en aguas mallorquinas

Este año 2019, que está en su recta final, ha sido el de muchas conmemoraciones, gran número de ellas con el 50 Aniversario como celebración de lo que tuvo su inicio en 1968, esa década de los sesenta en la que los Beatles revolucionaron la música, en el que cientos de millones de personas se echaban a la calle para decir basta a la guerra del Vietnam, en la que empezaban a despuntar los avances tecnológicos, el «baby boom» en España, la guerra fría de los dos bloques y tantos acontecimientos que dan mucho para escribir.

Efemérides destacadas como cuando Armstrong fue el primer hombre en poner su huella en la Luna, mientras la U.R.S.S. envió una nave a Venus, Yasir Arafat fue nombrado jefe de la O.L.P., se realizó el primer vuelo de un Jumbo Boeing 747, Richard Nixon fue elegido presidente de los Estados Unidos, en España se celebra el XXX Aniversario de la muerte de Antonio Machado… y en Mallorca se inauguró el espectacular Auditórium de Palma, iniciativa del empresario Marc Ferragut, cuyo reportaje publicamos recientemente en este digital.

Y en esa vorágine de acontecimientos, otro evento emergió con fuerza y nunca mejor dicho porque tenía que ver plenamente con el mar: el Trofeo S.A.R. Princesa Sofía de Vela. Pero vayamos por partes y a ser fieles con la historia: es conocida la enorme afición de la familia real española al deporte de la vela. Y de igual manera también es sabido que desde hace décadas los monarcas y su familia tienen su residencia de vacaciones en el Palacio de Marivent.

Todo empezó con la clase «Dragón»

En los albores de la década de los setenta empezó su singladura el trofeo que llevaba el nombre de la por entonces Princesa Sofía. El Real Club Nautico de Palma fue el organizador y base de la flota. La Mallorca que se abría al mundo con un mercado turístico emergente, se daba a conocer también con ésta competición de vela que sólo albergaba una clase, la «Dragón». Diseñado por Johan Anker en 1929, fue olímpica desde 1948 hasta 1972. Una embarcación de 8,90 de eslora, tripulada por tres regatistas.

En «Dragón» compitió el entonces Príncipe Juan Carlos junto a Félix Gancedo y Gonzalo Fernández de Cordoba, en la ciudad de Kiel que era la sede de las competiciones de vela en los Juegos Olímpicos de Múnich-72.

Fueron los primeros pasos de una competición, que en un escenario impresionante como la Bahía de Palma iba a escribir en el futuro momentos épicos, jornadas inolvidables que se han inscrito con letras de oro en la historia de la vela mundial.

Y el precursor fue Jaime Enseñat Velasco, abogado y empresario, un apasionado de la vela, que en esa época era el Presidente del Fomento de Turismo. Su relación personal con los entonces Príncipes, Juan Carlos y Sofía, le facilitó proponerles la creación de este trofeo con el nombre de la Princesa, a lo que aceptó complacida. Esa fue la génesis de una competición que con el transcurrir del tiempo se llegó a convertir como en un oficioso Mundial o Juegos Olímpicos dada la categoría de los participantes, la cantidad de participantes, lo potente de su organización y la gran repercusión mediática que tuvo  y tiene internacionalmente.

Una de las instantáneas más vibrantes de una embarcación de vela olímpica con sus tripulantes en plena competición

Una de las instantáneas más vibrantes de una embarcación de vela olímpica con sus tripulantes en plena competición

Un gran equipo organizador

Una vez que la Princesa Sofía aceptó que el trofeo llevara su nombre, con la categoría que éste hecho le daba a la competición, Jaime Enseñat, un hombre con una inteligencia sobresaliente y un carácter prudente y conciliador, tuvo el acierto de rodearse de un equipo que fue la clave para un longevo trofeo: Emily Johanson, que era Juez Internacional de Regatas; el Almirante, Marcial Sánchez Barcaiztegui, una personalidad en lo militar, en el deporte y en el ámbito social; Sebastián Frau, un abogado apasionado de la vela, volcado en la organización y un excelente maestro de ceremonias en la entrega de los trofeos que se celebraba en el Pueblo Español; Pedro Cardona, constructor naval; Martín Borrás y tantos miembros de los Comités Organizador y Ejecutivo, que dieron lo mejor de su saber, tiempo y esfuerzo para que el Trofeo Princesa Sofia fuera considerada la mejor competición de la vela olímpica.

Y en 1974 hubo un salto cualitativo muy importante: por petición de la Princesa Sofía se incorporaron las clases olímpicas , Soling, Europa, Finn ,Snipe, 420 y 470, añadiéndose al trofeo la denominación » Semana Internacional de Palma». Y ante el incremento de clases y participantes, a la sede de la organización que continuó siendo el Real Club Nautico de Palma, se sumaron como bases de las distintas nuevas categorías los clubs De Mar, Náutico Arenal, Marítimo y San Antonio de la Playa de Can Pastilla.

Fue un antes y un después. Desde ese año hubo trofeos para el vencedor y primeros clasificados de cada clase y un vencedor absoluto del prestigioso Trofeo S.A.R. Princesa Sofía.

Posteriormente continuaron registrándose novedades que le daban más empaque al trofeo: en 1976 una nueva clase se sumó a las ya existentes, Vaurien y por primera vez también, antes de que entrara en liza la vela ligera, se creó la competición de cruceros, los grandes veleros con tripulaciones que rondaban la decena de miembros, en categorías I.M.S. y Regata. En 1978 la ya veterana clase Dragon fue sustituida por los espectaculares Star. En 1984 otra incorporación, el Mistral, popularmente conocido como Windsurf o de manera más descriptiva y con lenguaje llano, tabla a vela.

En 2001 hubo un cambio muy importante: se decidió no organizar competición de cruceros y en vela ligera sólo participaron las clases olímpicas.

Opiniones técnicas

En estos últimos 25 años la magnitud del Trofeo Princesa Sofía es considerable. Las cifras de la edición número 50 del año 2019 hablan solas: el cuerpo técnico en tierra lo formaron 250 personas y en el mar 350. Participaron 872 embarcaciones y 1.225 regatistas representando a 67 países. Lo que nació de una manera muy amateur, ha alcanzado en los últimos años un alto grado de profesionalización, lógico por otra parte porque eran otros tiempos, el presupuesto muy modesto, así como la magnitud del evento y al deporte no habían llegado los grandes patrocinadores.

Quisimos pulsar la opinión de los cuatro Directores que ha tenido la competición. Durante una primera y extensa etapa lo fue Jaume Carbonell, que tras un paréntesis, volvió a ocupar el cargo desde 2004 al 2011. Difícil resumir dos décadas porque «fueron años muy intensos, con muchas vivencias y anécdotas y sigo vinculado emocionalmente, tanto por mi amistad con Ferran Muniesa, actual Director General de la regata, porque es un «virus benigno» que llevó en la sangre, una maravillosa herencia de Jaime Enseñat que me propuso para la responsabilidad de organizar este evento, desde mi puesto de gerente de la Federacion Balear de Vela, por entonces presidida por Francisco Villalonga, al que agradezco el haber depositado toda su confianza en mi para llevar este ambicioso proyecto«.

Antonio Cardona «Spin» fue Director del «Trofeo S.A.R. Princesa Sofia» desde 1993 a 1996 y nos comentó que «viví el cambio hacia un trofeo profesionalizado, se cambiaron sistemas de recorridos, campos de regatas, se limitó sólo a clases olímpicas, se recuperó la clase Dragón al cumplirse el veinticinco aniversario del trofeo y en el año 1992 participaron muchos regatistas que meses más tarde fueron medallistas en Barcelona«.

Otro de los técnicos que han dirigido esta competición internacional es Joan Rosselló, desde 1997 al 2003, que recordando esas siete ediciones señaló que «se pasó de una labor altruista a la profesionalización de la regata, gracias también al patrocinio de sponsors muy importantes, incorporándose las nuevas aplicaciones tecnológicas. El transporte de las embarcaciones desde la península a Mallorca se realizó con Transmediterránea, ya que hasta ese momento lo había hecho con una gran labor y colaboración la Armada Española; el 2002 se batió el record de participación y muchas tripulaciones venían a Mallorca antes de la competición». 

El actual Director del Trofeo Princesa Sofía es Ferran Muniesa, a la sazón gerente del Club Náutico El Arenal, que desde 2011 está al frente de la organización y en resumen dijo que «lo más importante es que quienes han estado al frente de la regata han puesto por encima la esencia del «Sofía» antes que sus personalismos; Jaime Enseñat tuvo la visión hace 50 años, cuando era el Presidente del Fomento de Turismo, que el deporte de alta competición prestigiaria a Mallorca y era clave en la promoción turística, como así fue«.

Y el colofón a este especial dedicado a los 50 años del Trofeo S.A.R. Princesa Sofía lo ponemos con las declaraciones del Presidente de la Federación Balear de Vela, Chimo Ginzalez Devesa que destaco que «desde hace años es un referente de la Vela internacional, considerada la mejor regata del Mundo con la participación de todas las clases olímpicas, cuando en Valeares vivimos un momento diradi de nuestro deporte con una gran actividad en lis clubs náuticos y tenemos el honor de ser la primera federación regional de vela de España en títulos y podiums». 

La espectacular Bahía de Palma, una organización volcada con un trabajo impecable, el clima y vientos ideales, han hecho que el Trofeo S A.R. Princesa Sofía haya alcanzado su medio siglo de vida, con retos futuros como la próxima edición que serán los 51 años.

¡Felicidades!

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