Cuando el Mallorca acabó con 5 jugadores y el portero en el campo del Espanyol

El RCD Mallorca visita este próximo domingo, a partir de las 12:00 horas, al RCD Espanyol en un duelo vital por la permanencia en la máxima categoría del fútbol español. Un partido en el que se verán las caras unos ‘periquitos’ anclados en la última plaza de la tabla sin haber ganado ningún partido como locales frente a unos ‘barralets’ situados con tres puntos más fuera del descenso a pesar de no lograr ninguna victoria liguera a domicilio. 

A lo largo de sus centenarias historias, RCD Espanyol y RCD Mallorca se han enfrentado en varios encuentros históricos. Como aquel desempate disputado en Madrid que significó el primer descenso mallorquinista a Segunda. O aquella promoción celebrada dos décadas más tarde en los que los insulares se vengaron de los catalanes en el Luis Sitjar.

El colegiado Caetano Bueno enseña una de las cinco rojas mostradas a los 'barralets'
El colegiado Caetano Bueno enseña una de las cinco rojas mostradas a los ‘barralets’

El contexto 

En la temporada 1986/87, LaLiga incluyó por primera y única vez en su historia un play off al más puro estilo NBA. Divididos en tres bloques con seis equipos cada uno dependiendo de la clasificación al término de la competición regular, el recién ascendido RCD Mallorca logro colarse en la lucha por el título junto a Real Madrid, FC Barcelona, RCD Español (por entonces todavía escrito con «ñ»), Real Zaragoza y Sporting de Gijón.

La novedosa fase no fue beneficiosa para unos baleares que de no haberse implantado el sistema, hubieran conseguido clasificarse por primera vez en su historia para disputar competición continental.

Con opciones continentales en Sarrià

Dos años antes del inolvidable choque en el antiguo Es Fortí, blanquiazules y bermellones midieron sus fuerzas en Sarrià, el antiguo estadio espanyolista. Los por entonces dirigidos por Serra Ferrer llegaron a la penúltima cita del play off con opciones de estar en la próxima edición de la Copa de la UEFA, una competición en la que ya había asegurado su presencia el RCD Español.

Aquel caluroso sábado 13 de junio de 1987, el técnico pobler no pudo contar con Zaki  -baja durante el play off debido a una lesión en el menisco- ni tampoco con Magdaleno. Todo ello, en un ambiente enrarecido debido al cruce de declaraciones entre los dos entrenadores durante los días previos.

El «robo» más grande jamás contado

El encuentro es, casi con toda seguridad, la mayor falta de respeto que ha sufrido nuestro club en la máxima categoría. Antes de la locura, Trobiani pudo adelantar a los baleares tras un grave error de la zaga catalana. Lamentablemente, el disparo del veloz punta se marchó por encima del larguero españolista.

En el minuto 27, y con el choque totalmente parejo, el colegiado andaluz Caetano Bueno expulsó a Higuera por agredir  con el juego detenido a Job después de una larga consulta con uno de sus jueces de línea. Los pericos, deseosos de vengar la derrota encajada en Palma, aprovecharon su superioridad numérica para marchar al vestuario con dos goles de renta conseguidos en el tramo final del primer acto. El primero fue obra del futuro mallorquinista Ernesto Valverde tras aprovechar la pasividad de la zaga balear en un saque de banda mientras que el segundo lo anotó el francés Pineda al desviar un servicio de otro futuro barralet: Miquel Soler.

Algo imposible en el fútbol actual

Tras el descanso, el recién entrado Lauridsen probó al meta Belza. Después, empezó el escándalo. Primero con la roja a Hassan Fadil que dejaba a los baleares con nueve jugadores. El marroquí, que tan sólo llevaba dieciséis minutos sobre el pasto, fue expulsado tras revolverse en una entrada de un Golobart que pudo ampliar la renta local inmediatamente después.

En el 69, Pineda se apuntó con un certero testarazo tras un gran pase de Valverde. Un minuto más tarde, el francés recibió una dura entrada de Chano que derivó en la segunda amarilla de un lateral bermellón que ya pudo ser expulsado en el primer minuto tras cometer una durísima falta sobre Valverde.

Belza y cinco jugadores de campo

Segundos después, Pep Bonet vio la roja directa por una entrada al omnipresente Valverde. La decisión del colegiado fue protestada por un Orejuela que debido a sus palabras se convirtió en el quinto expulsado de la noche. Un hecho tan insólito como sospechoso que hoy en día sería motivo de la suspensión del envite. Sin embargo, en aquellos tiempos no imperaba la actual normativa dejando la posibilidad de suspender el envite al criterio arbitral. De esta manera, el RCD Mallorca tuvo que sufrir la humillación de disputar los últimos 20 minutos con el guardameta Belza y cinco jugadores de campo: Luis García, Izquierdo, Bernal, Trobiani y Puskas.

En el 77, Miquel Soler realizó su segunda asistencia de la velada. En esta ocasión el también futuro barralet sirvió en bandeja el tanto a un Golobart al que se le anuló poco después otra diana por fuera de juego posicional de Pineda. A falta de cinco minutos para el final, Bernal cometió penalty sobre Zuñiga. La pena máxima fue transformada por otro futuro conocido, Ángel «Pichi» Alonso, si bien el público demandó que lo lanzara el guardameta Tommy N´Kono.

Durante el último tramo, incluido los tres minutos de descuento que determinó el trencilla, el público demandó una mayor ambición ofensiva pero el larguero y la torpeza en la definición impidió que la goleada fuera histórica. Con el pitido final, los seis únicos supervivientes del bando visitante fueron despedidos entre abucheos mientras Caetano Bueno se apresuraba a felicitar a sus auxiliares.

ALINEACIONES:

RCD ESPAÑOL (5): N´Kono, Gallart, Miguel Ángel, Job (Lauridsen, min 46), Miquel Soler, Diego Orejuela (Golobart, min 46), Iñaki, Zuñiga, Valverde, Pichi Alonso y Pineda.

RCD MALLORCA (0): Belza, Chano, Miquel Àngel Nadal (Puskas, min 63), Paco Bonet (Hassan Fadil, min 46), Izquierdo, Luis García, Bernal, Pep Bonet, Trobbiani, Higuera y Antonio Orejuela.

COLEGIADO: Caetano Bueno (colegio andaluz)

GOLES: 1-0 Valverde (min 40); 2-0 Pineda (min 43); 3-0 Pineda (min 64); 4-0 Golobart (min 77); 5-0 Pichi Alonso (min 85)

Una vez finalizado el choque, Serra Ferrer aseguró que «siento mucho lo sucedido. No se aplicó justicia por igual pero aplicaremos el reglamento del club a rajatabla». Además, explicó que «mis jugadores me han comentado que el Español tenía medio millón de prima del Zaragoza».

Por su parte, Javier Clemente señaló que «lo sucedido es una mancha negra en la historia del Mallorca. Jamás en mi vida había visto nada igual» y afirmó que «su entrenador se ha pasado el partido llamándome hijo de p…. y asesino«. El preparador vasco señaló que «todo viene a raíz de unas declaraciones mías en la que halagué a los jugadores del Mallorca diciendo que eran cocineros y camareros de élite en una pocilga (refiriéndose al Luis Sitjar). Por lo visto el poder establecido lo entendió por el trasero» y añadió que «el árbitro sólo cometió un error. Podría haber suspendido el partido al no haber siete jugadores sobre el césped del equipo contrario para ahorrarnos el bochornoso espectáculo«.

El colegiado Caetano Bueno también compareció ante los medios en una época en la que los trencillas no tenían prohibido hablar. El andaluz afirmó que “más que expulsiones yo diría que han sido autoexpulsiones. Ha habido un momento que los jugadores del Mallorca me decían que cortara ya porque estaban haciendo el ridículo” añadiendo que «al término del partido el técnico del Mallorca ha venido a felicitarme por mi actuación e incluso nos hemos tomado una copa de champagne y brindado por el trabajo realizado». Para acabar, el trencilla recordó que «una vez expulse a catorce jugadores: los once titulares y tres suplentes». 

En cuanto a los jugadores, destacar las palabras de Golobart. «A mí me daría vergüenza actuar así defendiendo los colores de una camiseta de un club tan importante como es el Mallorca», aseveró el autor del cuarto tanto. Su compañero Miguel Ángel tampoco se mordió la lengua subrayando que «han actuado así porque no saben hacerlo de otra manera«.

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