El padre de la joven prostituida que murió en Palma de sobredosis, en el programa de Ana Rosa

Ana Rosa, Paco Ayala y su pequeña Nora
Ana Rosa, Paco Ayala y su pequeña Nora

El domingo 25 de septiembre de 2011, el padre de Noya Ayala encontró a su hija muerte en el rellano de su casa. La joven tenía tan solo 16 años. Por ello, sus progenitores no le dejaban salir por la noche. Sin embargo, aquel fatídico día hicieron una excepción. Así, acordadon que la chica debía regresar a su hogar las 23:00 horas. 

Eran alrededor de las 21:00 horas cuando la adolescente se despidió, sin saberlo, de sus padres por última vez. Cuando el reloj dio las once campanadas, los padres de la joven empezaron a preocuparse puesto que su pequeña Nora era siempre muy puntual.

Todo empezó en un parque de Palma

A falta de unos veinte minutos para alcanzar la medianoche, Paco Ayala -el progenitor de la chica- decidió salir a buscarla. Tras cerrar la puerta de su casa, encontró a su niña con el rostro cubierto de sangre a tan solo dos metros de la puerta. Estaba muerta.

Seis meses más tarde, agentes de la Policía Nacional detuvieron a ocho personas en la bautizada como ‘Operación Nancy’ por formar parte de una red dedicada a prostituir a menores tras convertirlos en adictos a las drogas.

Y es que Nora acabó metido en el mundo de la prostitución tras conocer a una toxicómana, que también ejercía la prostitución, en un parque de Palma. La joven recibió 1.500 llamadas en esos 180 días de miembros de esa red que drogaba y prostituía a menores.

También conoció a un hombre que transportaba toxicómanos a Son Banya y que ofrecía a la menor droga a cambio de sexo y la pegó en tres ocasiones. Los padres de Nora sospechan que fue él quien dejó a la menor con sobredosis en la puerta de su casa.

El padre, entrevistado por Ana Rosa

Ana Rosa ha aprovechado esta semana el escándalo sexual de explotación de menores en la Isla para entrevistar en su programa a Paco Ayala, el padre de Nora. «Hay similitudes, sobre todo por la juventud y el tema de las drogas», aseguró.

Nora era una adolescente de clase media y sin problemas, pero eso no impidió que acabara metida en una mafia de drogas y prostitución. Sus últimos seis meses fueron una pesadilla para ella y su padre, que relató en cómo la niña pasó en esos meses de no fumar a acabar metida en una mafia que la arrastró al mundo de la droga y la prostitución.

Ayala explicó que «fueron lentamente enganchándola con sus mentiras, sus palizas y amenazas hacía sus padres. La niña se ve tan coaccionada que al final cae» antes de añadir que «había gente joven, mayor e, incluso alguno, muy mayor. Todo muy organizado para que fuese corriente, en el parque que pasaban las cosas nadie sospechaba. Cuando murió Nora la gente empezó a sospechar». 

«Es un negocio para ellos y la muerte para los demás, buscan dinero«, subrayó para luego apuntar que ya en 2011 «había más niñas igual que Nora y algunas se tuvieron que cambiar de barrio por miedo a los proxenetas».

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