Un octogenario con alzhéimer toca la armónica y cree que los aplausos son para él

Hay historias que llegan al corazón. Pequeños relatos que son capaces de emocionarnos durante esta difícil etapa de nuestras vidas. Como la de Alma Clara, una mujer italiana de 95 años que ha logrado superar el virus. O el de Margarita, una octogenaria andaluza que a pesar de sus problemas en las manos ha sido capaz de elaborar decenas de mascarillas. 

En una época en la que la maldita pandemia impide hasta poder despedirse de los fallecidos mientras amenaza las vidas de millones de personas sin importar aspectos que ahora parecen tan livianos como los de las nacionalidades o las ideologias, un hombre llamado Hermann Schreiber ha emocionado a media España con su historia.

Hermann Schreiber ha emocionado a media España con su historia
Hermann Schreiber ha emocionado a media España con su historia

Imposible no emocionarse

Hermann Schreiber tiene más de 80 años. Reside en Vigo junto a su esposa, Teresa Domínguez. Ambos padecen alzhéimer, una cruel enfermedad que es imposible de describir solo con palabras sobre todo, si la has vivido de cerca. Te marca y probablemente te cambia para siempre. El hecho de que un ser querido con  el que has compartido media vida no te reconozca es una sensación tan dura como injusta.

Por ello, la historia de Hermann ha emocionado a tanta gente. Todos recordamos en su figura a alguna de esas personas que perdimos por el camino y que ahora dariamos cualquiera cosa por abrazar… aunque solo fuera por un segundo.

Cada tarde, a las 20:00 horas, los vecinos de Hermann y Teresa salen a sus respectivos balcones para aplaudir a los profesionales sanitarios. Él lo hace junto a su armonica, un instrumento que ha vencido al odiado alzhéimer para dar un concierto creyendo que los vítores son de su público.

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